Insomnio

Noche de insomnio, de sacudidas, de palabras y lagrimas peleando por salir, por ser gritadas en silencio. El silencio oscuro de la noche que protege y desnuda a la vez.
Nada más duro q el silencio de una cama vacía, a juego con un alma pérdida en el universo de las cosas que no sucedieron, de los sueños que jamás sucederán porque no te atreviste a soñarlos.
Desfilan en orden los comos y los porque, en un paseo ufano mostrando todo su esplendor y consecuencias.
Y diseccionas lo posible de lo imposible, lo que no podrás arreglar  de los posibles.
Y de nuevo inventas posibilidades que no funcionarán.

Quien eres, quien soy

Es duro aceptar que no te conoces, que existen en ti miles de resortes que saltan sin tu permiso y que no sabes parar.
Quizas muchos no sintáis eso, genial por vosotros.
Siempre me enfrentado a las preguntas tan de moda ahora de definete, haz valer tus aptitudes, como quien se enfrenta a un muro, y ese muro soy yo, asi que me golpeo contra mi, un sin sentido.
Me siento triste al descubrir a esta alturas de mi vida cuantas cosas no se de mi, cuantas de mis creencias y mis ideas son adquiridas por mi entorno y lo que he vivido.
Me siento triste por el echo no haberlo descubierto antes, de no conocerme y de encontrarme muchas veces preguntándome que quiero.
Si a eso sumo lo que influyo en la vida de los demás, me hace sentir mas triste, no es lo que quiero dejar a los míos, ni lo que quiero ser yo

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Las cosas como estaban.

Vestía de negro de los pies a la cabeza, incluyendo un pañuelo anudado firmemente que enmarcaba su cara. Era una mujer silenciosa diría, excepto cuando comenzaba con los avisos. De complexión grande, aunque el negro la convertía en una figura desdibujada de formas. Con un acento extraño, que con los años aprendió era gallego, lengua que mezclaba sin querer en sus conversaciones.

Habitualmente con la compra diaria solía traer la botella , pero había días como este en el que se repetía la rutina de la llamada.

Todas las veces intentaba evadir aquella orden, a pesar de poder esquivarla muy pocas.
La encontraba casi siempre sentada en una silla baja, astraida en sus pensamientos, rara vez descubría la novedad del sonido de la radio, que actuaba como banda sonora de lo que allí sucedía.
Se quedaba en la puerta esperando a ser vista, aunque de sobra sabía que tendría que entrar llamándola en voz fuerte para llamar su atención.
Le daba extrema vergüenza llamarla por su nombre,  aun más cuando usaba un diminutivo, y le parecía incoherente, un nombre así para una mujer que por edad podría ser su abuela.
Esta vez enseguida la vio, y desde la misma silla con gesto cansado le grito invitándola a llegar hasta ella. Y con paso rápido pero dudoso ando esos metros que las separaban.
Una vez delante de ella espero a que le preguntase, con ganas de salir lo más rápidamente de aquel sitio.
Era un local con dos habitaciones que permanecían vacías, con aspecto desangelado, con sus paredes blancas y aquellos suelos con dibujos geométricos tan habituales en esa época.  Solo las cajas componían el mobiliario, cajas de vino, cerveza y otras bebidas, que su dueña movía no si esfuerzo una y otra vez ordenándolas de un lado a otro.
Siempre se lleva lo mismo, siempre la misma botella de vino blanco y no comprende porque cada vez que le toca venir tiene que repetirle como si fuese la primera vez, como si no recordase , en cambio aquella retahíla de frases repetidas no las olvidaba nunca.
Solía empezar nada más mirarla de arriba a abajo mientras ella repetía la frase con el pedido.   Y siempre le advertía a que además memorizarse bien lo que le decía,  y llegado el caso lo recordase.
Ella ponía cara de seriedad que mejor le salía y la observaba, esperando que volviese con la botella para salir lo más rápido posible.

Y era entonces cuando comenzaba los avisos; ya sabes lo que tienes que hacer? Ya te ha avisado tu madre sobre los hombres? Sabes que no tienes que acercarte a ellos, y lo que tienes que hacer si te llaman?

Fingía cara de interés, y gesticulaba con la cabeza, dando a entender que si, que ya sabia todas esas cosas. Mientras movía las piernas apoyando el peso de una a otra para de esas forma evidenciar que tenia prisa.

Y de nada servia.

Sabes lo que tienes que hacer si te ofrecen algo?. Tu corre, si te llaman, no te acerques si no hay gente delante, y aun así, si te dan algo no lo cojas, ni les acompañes, si te dicen algo feo, tu grita, grita para que la gente se acerque, o te vas corriendo donde haya gente.

Mientras se movía lentamente hasta las cajas, movía una, y otra, comprobaba cuantas botellas le quedaba, y las observaba decidiendo si era de allí donde cogería su botella.

A veces viendo la indecisión, se acercaba, pero solo si reunía el valor. Entonces se ofrecía a coger la botella directamente, señalando el lugar donde estaban y aquella señora parecía no recordar.

Eso algunas veces la sacaba de sus ensimismamiento, otras servia para que la cogiese del brazo y acercándose mas, continuase con sus avisos sobre los hombres y todas sus tretas.

La escuchaba paciente, asintiendo con la cabeza, y algunas veces reunía el valor para decirle que se tenia que ir.

Entonces, ella reaccionaba mirándola de nuevo de arriba a abajo, y lentamente le daba permiso, no si recordarla que mantuviese todo en su cabeza llegado el momento, ya que no sabia lo malos que podían ser los hombre, por ser aun pequeña, y ademas con ese cuerpo, ese cuerpo ya desarrollado que tanto podía llamar la atención, porque los hombres ya se sabia, solo le interesaba lo mismo, y ella, ella llamaba la atención. De echo, no sabia como su madre no la advertía de todo eso, ni la dejaba salir así, sola, con las cosas como estaban.

                                                          Anciana-luto1

Debates

La cosa va un poco por días, hay algunos en los que solo ves lo bueno, las sonrisas, palabras de ánimo, y las buenas noches antes de cerrar la puerta. Otros sin embargo, quizás el ánimo cambiante te trae las lágrimas a la garganta, vuelven, la tristeza de sus miradas,las manos que buscan agarrarte, mantenerte cerca y el vacío, ese vacío que los rodea, de personas que van y vienen de acuerdo a ritmos que poco tienen que ver sus realidades.
Imagino que cada cual tendremos nuestra forma de entender, algunas más profundas que otras. Algún@ ni lo pensará. 
Y mientras yo incapaz de dejar pasar nada, navego por el mar de las incertidumbres, buscando respuestas a tanto despropósito…A tanta lucha vana.
  Y  algunos días consigo varar en bonitas playas, con sombras y vistas al paisaje, que me dibujan una sonrisa, haciéndome sentir una gran marina que interpreta mapas y rutas con una sencillez inigualable…
  Los otros, los mas, veo mapas, dibujos de rutas y planes que no tienen final.
Y me debato entre los dos sentimientos extremos, a veces peleando, otras con una extraña paz en la que me dejo mecer esperando volver a varar.