Despertar

Si supieras que mañana te vas a morir, que cambiarias hoy?

Pues así debieran ser nuestros días, nuestras decisiones, nuestras proyectos. Con el corazón abierto y sin duda, ofreciéndonos a nosotros y los demás, por egoísmo, hacia uno mismo. Llenandonos de cada decisión.

Pero no lo es.

Hoy liberaría mi alma, les diría a todos a los que he amado que fueron parte importante. Que me cambiaron y me hicieron crecer.

Que el dolor fue parte del ego, el mío.

Que su dolor también se le ve.

Que nadie está seguro de mañana, y que el *ahora* debería usarse cada vez.

¿Cómo va a ser tu día hoy? Mario Benedetti

Esta mañana desperté emocionado
con todas las cosas que tengo que hacer
antes que el reloj sonara.

Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante.
Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener.

Hoy puedo quejarme porque el día está lluvioso
o puedo dar gracias porque las plantas están siendo regadas.

Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero
o puedo estar contento porque mis finanzas me empujan
a planear mis compras con inteligencia.

Hoy puedo quejarme de mi salud
o puedo regocijarme de que estoy vivo.

Hoy puedo lamentarme de todo
lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo
o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.

Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas
o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.

Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos
 o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar
o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela
o puedo abrir mi mente enérgicamente
 y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.

Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar
o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente y cuerpo.

Hoy el día se presenta ante mí esperando a que yo le dé forma

y aquí estoy, soy el escultor.

Lo que suceda hoy depende de mí. Yo debo escoger qué tipo de día voy a tener.

Que tengas un gran día… a menos que tengas otros planes….

Yo, mi

Llevo toda mi vida buscando respuestas. A lo que no entendía, o, a lo que yo creía que podría ser de otra forma.

Me sentí durante una gran parte de mi vida fuera de mi sitio. De mi familia, a la que sentía extraña y del mundo de mi alrededor. Las vivencias y formas de actuar del lugar donde vivía y la sociedad que me rodeaba.

Hoy casi puedo decir que seguramente era yo la que llegó con otra visión, de lo que debía ser una familia, la gente que me rodeaba, y el orden lógico de cómo funcionaba mi alrededor.

Aprendí muy pronto a desconfiar, a no esperar y a aceptar lo que de otra forma no sería aceptable.

Mentiras fuera y dentro para adaptarse. Aún así, al principio era mezcla de dolor y empuje para escapar de lo que no me hacía feliz. Tenía energía y fé. Es una de mis partes. Soy capaz de dar la vuelta a lo imposible y ver posibilidad, el valor de lo acontecido.

Aunque no es algo trabajado, es uno de mis dones.

Mi energía ha cambiado, ahora es bastante más pacífica, aunque dentro sigue el fuego.

Lucho menos contra mi,  intento domesticar está cabeza indomita. Deshacer la armadura que yo misma construí y el engaño diario de la voz en mi cabeza que intenta avivar un fuego para incendiar en vez de calentar.

  Mi voz ha cambiado, pero los pequeños miedos infantiles son los mismos. Disfrazados de mayor. Aún consciente de el engaño. Y con la capacidad de resolver.

  Me acompaña un dolor antiguo escondido en mi alma.

    He aprendido que somos capaces de “ver” todo lo que ya antes yo viví, sentí, o esta dentro escondido. Aún cuando no queremos aceptarlo, o nos ofende.

  Siempre he tenido la idea de que la oportunidad está en cada momento. Y que las opciones son infinitas constantemente.

  Pero hay que estar despiert@, y la mayoría de las veces no lo estamos.

  Yo, me pierdo constantemente en búsquedas interiores y descuido el exterior.

Las ideas están bien y soñar con ideales, pero si luego se te olvida sonreír al que tienes al lado, sentarte junto a él o escuchar sin intención, de poco sirven.

  Siempre me autorecuerdo mis propios descubrimientos. A veces somos capaces de decir a otros lo que no aceptaríamos asumir en nuestro interior. Momentos de  lucidez que guardar.

Pequeñas cosas importantes para recordarte quien eres y qué guardas en el interior.

  Pequeñas cosas que también cambian el exterior. Ver, sin poner tu propio filtro, escuchar, sin orientar, y no buscar protección antes de.

Mis escritos son primero antes que nada para mí. Sirven para organizar mis ideas.

Y después para compartir, aprender, conocer y mejorar.

Libres

Hace solo un día.

Un instante, unas palabras y una nueva realidad.

Mis creencias, mi mente, lo que escucho, lo que vivo.

El filtro mental que intenta colorear, ajustar o demostrar.

Solo una pequeña voz me perseguía, algo no encajaba.

La verdad, esa verdad, no producía tranquilidad, paz o seguridad. Extrañamente había encajado tan bien. Y me dibujaba tan bien.

Viviendo

Vives creyendo que mañana será así como tú crees. Forjas planes, anotas citas, y crees en ese momento si las cumplirás.

Pero en ningún momento entra la opción de que todo lo que conoces cambie. Y nadie quiere siquiera planear algo así.

Y sin embargo es algo natural, deberíamos estar abiertos a opciones de cambio sin miedo, con la seguridad de que sea cual sea la opción saldrás reforzado. Pero no es cierto. Y lo dice alguien que cambió su vida bastantes veces.

Ahora cuando lo recuerdo ya no guardo los miedos e inseguridades que me acompañaron, pero si tengo la percepción de haber vivido distintas vidas dentro de la mía propia.

No se si le sucede a más gente, o si es lo normal. Se que nuestro cerebro nos engaña, nos ayuda a ajustar historias y normalidad y solo cuando estamos realmente incómodos u obligados, nos enfrentamos a lo que no imaginabamos. Una realidad que instantes antes de dar el salto siquiera existía.

Extrañamente, con rapidez somos capaces de ajustarnos a tu nueva realidad y la conviertes en normal, difícilmente recuerdas cuánta inseguridad te empujó hasta aqui.

Recuerdo perfectamente nuestra mudanza a 900 km y su esfuerzo mental/ emocional.

Y sin embargo se convirtió en muy poco tiempo en una normalidad cómoda. Cambiamos todo nuestro alrededor, clima, gente, costumbres y a pesar de ello fuimos capaces de sentirnos cómodos y ajustar otras opciones.

Aún así, siendo una campeona de cambios, sigo manteniendo está mierda de inseguridad. Parece que no hubiera aprendido.

Y aún peor, lucho contra mi cerebro que sigue intentando el engaño de la seguridad. No existe esa seguridad. Mañana lo increíble puede llegar. Tú empleo desaparecer, tu salud puede fallar, y hasta un confinamiento puede aparecer desde una idea inimaginable.

Creo que como yo muchos habrán vivido este vértigo. Sin suelo ni red.

He vivido momentos de pánico, llanto e incredulidad ante situaciones que parecían increíbles, no tener arreglo, ni salida.

Y sin embargo hasta hoy y a pesar de ese vértigo no me queda sino recordar que lo increíble está a la vuelta de la esquina. Y nuestra capacidad esta por demostrar constantemente. A pesar de nosotros mismos.

Debería ser una loca valiente, presumir de ello y hasta dar charlas..jeje.

En cambio y por alguna extraña condición intento ser moderada, dejar sitio a que los demás “salten” solos y decidan.

No existe lo perfecto. Todo lo es, cada opción te cambiará. De cada una habrá un aprendizaje y un destino. Aunque como yo ahora no lo vea.

Soy experta en contar historias, las vividas.

Continuará

Un año, un mes, tres días.  Presente, hoy, de nuevo en mi hogar. De nuevo se remueve lo no asentado.

Aún en presente, toda la vorágine de lo que sucedió.

Aún el dolor, aún la tristeza y decepción.

Las circunstancias no han dejado que lo normal,  lo sea. Extraño el suceder de las cosas y la percepción de lo que es importante en tu vida, cuando es tu vida la que se  juega.

Estás circunstancias, el miedo exterior, ha removido a los personajes. Ahora sus versiones quieren ajustar otras normalidades.

  Ser víctima es un papel que siempre funciona, porque no hay que defender posiciones, o aclarar circunstancias o demostrar el como fue, basta con culpar afuera.  Y que los otros se defiendan o demuestren, dando paso a justificar, o aclarar.

El tiempo se convierte en herramienta, aún con su carga.

Cada quien dibuja su trayectoria, aún cuando se empeñe colorear para hacerla más vistosa. La realidad no es un color, ni una imagen. Es lo que tienes dentro y compartes afuera, con quiénes forman parte de tu alrededor. Si es que te queda alrededor.

Inspiración

Únete a los que jamás dijeron: “se acabó, aquí me detengo”. Porque así como al invierno le sigue la primavera, nada termina: después de alcanzar tu objetivo hay que comenzar de nuevo, empleando en todo momento lo que aprendiste en el camino. Únete a los que cantan, cuentan historias, disfrutan la vida, y tienen alegría en los ojos. Porque la alegría es contagiosa, y siempre consigue evitar que nos dejemos paralizar por la depresión, la soledad y las dificultades. Únete a los que hacen su trabajo con entusiasmo. Pero para poder serles útil como ellos te son útiles a ti, debes saber cuáles son tus herramientas, y cómo puedes perfeccionar tus habilidades. Por tanto, ha llegado el momento de conocer tu arco, tu flecha, tu blanco y tu camino.

El camino del arco, Paulo Coelho

Heridas

A veces crees que estás curada, que puedes, que ya está cerrado, aún cuando de vez en cuando duela.

Ese dolor te recuerda, te refuerza tu historia, y lo que hicistes.

Abrir la herida aún cuando sea para limpiar es algo heroico.

Te devuelve a lo que creías superado, cerrado y limpio

Es lo malo de las revisiones, están para tu seguridad y producen lo contrario.

Reflexiones de siestas

Lo que aprendí de mi infancia, lo que la familia me inculcó, lo que la sociedad marcaba, me hizo parte de lo que soy, y de lo que no quiero ser.

Una época donde los niños éramos un bien futuro, del que esperaban beneficios, con nuestra ayuda o trabajo.

Donde tú educación era más importante dependiendo de tu sexo.

Y los padres no pedían explicaciones por tu comportamiento, sino que se esperaba o actuaban para que fuera el correcto.

Cualquier persona tenía la potestad de advertir o amenazar a los niños si cualquier cosa estaba fuera de lo adecuado . No había cosas de niños, sino el aprender y formarse, para ser personas de bien.

Incluía en esa formación el respeto/ miedo por los mayores, el no reclamar cuando algo te parecía injusto o no te apetecía. La advertencia de poder ser golpead@ si no cumplias lo ordenado. La obligación de obedecer a tus padres sin opción de pensamiento propio o desacuerdo.

Y ahora tras tu inocencia y más de un golpe recibido te preguntas para que.

El miedo nos limita a intentar.

La inseguridad, nos hace débiles por falta de creer en cada uno.

El trabajo por obligación, nos hace infelices y desvalorizados.

Y sin embargo así nos mostraron el futuro, así nos inculcaron los valores truncados, sin el fondo que crea a la persona.

Amor, valor, apoyo, constancia, seguridad, empoderamiento, ilusión, fé.