Percepciones

Tu percepción de adulto sobre como funciona tu mundo está formada por la percepción del niñ@ que fuiste.

Como veías a tu familia y tus relaciones, como te veías a través de los otros y las creencias propias del entorno.

Añadiendo para algunos, l@s tuvieron, las percepciones propias de la intuición o incosciencente.

Para mi, regresar a esa niña, aquella que intentó, y acabo siendo callada, ahora me hace reconocerme como la que ya era, aunque sólo entonces fuese una niña.

Y me ha hecho reconocer a mis hij@s a los que algunas veces no he escuchado por la dejadez y que muchas, muchísimas veces me han sorprendido, demostrandome, lo que desde mi, ahora sé.

Los niños son siempre parte de esa lucha, entre la sociedad, familia y convicciones.

Y carne de cañón de esas bienaventuradas mentes…

Me venía una frase a la idea..y es que difícilmente se puede amar a un hijo y ” prepararlo” a la vida cuando sus propios padres no se aman a si mismos, ni se aceptan en toda su percepción.

Pero esta, es también mi percepción.

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Hacia dentro

Nuestra ritmo de vida gira entorno a nuestras obligaciones. Pocas veces tenemos tiempo suficiente para parar y reflexionar sobre nuestras propias vidas y lo que nos queremos para nosotros mismos.

Vamos eligiendo dentro de nuestras posibilidades, a veces conscientemente, a veces empujando hacia adelante.

¿Somos felices?

¿Cuantos paramos y nos lo preguntamos?

Quizás, cuando éramos más jóvenes nos imaginábamos como queríamos diseñar nuestra vida, o al menos sabíamos lo que era importante y queríamos para nuestro futuro.

¿Sucedió?

Quizás por mi vida movidita he tenido la obligación de repasar continuamente que opción quiero, o no. Evidentemente nadie tiene todas las opciones, salvo aquellos muy valientes y con facilidades. No quiero ser hipócrita y decir que todo es posible, porque no todo lo es. Pero desde luego la valentía es un punto importante.

Llevo toda mi vida repasando, debí haber vivido la crisis de cada edad, desde los 13.

Es una broma, que también refleja mi forma de ser. Un poco retorcida. O insistente, visto desde un lado más”bonito”.

Hoy la pregunta surgió, ¿eres feliz?.

Extrañamente respondí rápido y sinceramente. Ninguna señal de mi mente para recordarme, ! eh¡.

Soy feliz, feliz con mi vida a pesar de que no es la vida idílica que aparentemente ha de ser para ser mostrada. Soy feliz, aunque no tengo una vida idílica, y vivo momentos de dudas y de constantes “problemas normales”

No tengo que mostrar nada. No es así como funciona para mí. No necesito algunas de las representaciones de lo que te dicen que te dará felicidad.

Evidentemente que las cosas funcionen, que las deudas no te persigan y que tus hijos no lloren cada noche, también ayuda.

Pero sin duda lo más importante no han sido solo esas cosas.

Un trabajo continuo, la reflexión y el escucharte, no dejarte llevar por la facilidad de una sociedad que utiliza la imagen y el autocomplaciente capitalismo para decirte donde y qué es lo que quieres.

Esa misma que nos hacen infelices cuando no conseguimos esas metas idílicas de revistas o redes sociales.

Nos venden un cuento…y pierdes tu vida.

Así lo veo. Para mí.

Mi conversador no tubo suerte, su respuesta no fue la mía.. El creía, pensaba que.

Y esa realidad, le decía, lo difícil que era conseguir ese “imposible”, resultó, que cuando lo consiguió, acabo descubriendo que esa meta no era su felicidad.

Seguramente, quizás, aún no se ha dado cuenta, que el buscaba la felicidad fuera, cuando la búsqueda es hacia dentro.

Luces

Han pasado días, semanas de búsquedas e intentos.. Intentos de aprender y comprender.

Socialmente parecemos iguales, exceptuando a personas que rápidamente identificamos como problemáticas, bien por su situación social o por su estado mental.

Pero realmente somos muy distintos y casi sin querer gracias a nuestras habilidades sociales, o inteligencia emocional nos colocamos en grupos o etiquetamos a los demás.

Naturalmente para que la sociedad funcione, vender nuestras mejores versiones es lo habitual, solo para habituales nos mostramos como realmente somos. Y aún así también queremos engañar, porque a nadie le gusta mostrar su peor cara, en un intento imposible de ser siempre perfecto. Perfección que no es natural, ya que nuestras incongruencias son precisamente la que nos hacen ser.

Sociopatas, sicópatas, narcisista, ególatras, dependientes, no son sino una cara de lo que nos rodea, pintado de normalidad.

La mayoría de estos trastornos tienen su base en la formación de estas personas en su infancia, existen informes,teorías y estudios.

A mí me hace reír una frase muy sintomática de esta sociedad, dice”en todos los grupos hay un gilipollas, si en tu grupo no lo encuentras, mira a ver si eres tú”

Durante bastante tiempo he creído ser la gilipollas, hasta que he empezado a preguntarme el significado de la palabra y comportamiento de los demás.

Decir las cosas como sientes, suele desarmar a los demás. Decir lo que no quieres de forma clara, ofende a los demás. No dejarte utilizar, molesta a los demás.

Esto se puede aplicar a grupos de amigos, a familia y demás.

Así que acabas siendo la loca, o gilipollas del grupo. La realidad es que los otros son realmente los imbéciles, que tras un tiempo sin más remedio has ido mostrando su caretas que evidentemente no quieren aceptar.

La redes sociales ayudan aún más, ya que incluso a personas que no tratas habitualmente, se empeñan en mostrar una y otra vez su mejor cara que desde un móvil como si lo normal fuera esa felicidad continua sin más problema que el viaje del soñado con fotos, el modelito perfecto o la moto.

La realidades acaban mostrándose. Y precisamente esos tan afectados de la”intromisión”de esta imagen, son los que etiquetan a los otros de tóxicos, gilipollas o imbéciles.

Mi preocupación es como librarme de ellos, o al menos librarme de su manipular.

Aunque también comprendo, que como la luz, solo la oscuridad nos la puede enseñar.

Ideas locas sistemáticas

Y si la única forma de aprender es el sistema intentar fallar intentar.

¿ El sistema en si sería erróneo al fallar, o en estar preparado para fallar?

Si tu existencia vive en un estado medio antes de descubrir el error, la aceptación de la nueva realidad tras descubrirlo seria una equivocación o las dos realidades deben ser aceptadas como un proceso normal de aprendizaje?

Ideas.

Es inevitable mirarnos los unos a los otros, es parte de la vida y el aprendizaje. El como, es otra cosa.

Existen pensamientos que no podemos obviar, son intuitivos y son parte de nuestro raciocinio.

Aprendemos de estos pensamiento para cuidarnos, para huir si es necesario y son intuiciones que no deberíamos ocultar. Sin embargo, por educación y reglas sociales aprendemos a desprender lo que nuestro cerebro ya nos dice.

También después de traumas el cerebro actúa ante esas respuestas automáticamente. Aunque ya no exista ese peligro.

Antes esas dos distintas situaciones la inteligencia emocional nos ayuda para entender que actuar ante peligro sin que exista no es necesario…y, que si tu intuición te está diciendo huye una u otra vez de una situación o persona hacerle caso será lo mejor.

En ambas situaciones actuamos mal… Atacando sin sentido, o no huyendo cuando debes..

No sé cuál de las dos es más triste…