Buscando un hueco para reordenarme.

Sin duda este año está siendo distinto para todos. Nada parecido a lo que podemos recordar. Por esa parte podría decir que mis sentimientos son más comunes con la población de lo que pensaba.

Por la otra, sin duda he tenido grandes cambios.

Ayer “celebraba” un año de mi primera quimio. Hoy mi año de baja obligatoria. Mañana será el aniversario de la muerte de mi madre.

Todo ha sido un sin parar. Pero manteniendo la calma, hasta donde he podido.

Y un descubrir de lo que nos/me rodea y a los que tenemos cercanos.

Ahora mismo leo las estadísticas sobre el estado mental de la población, que ha aumentado por la “pandemia”, cuando más a los que no ha pillado en otras muchas luchas.

Y como es normal, la vida sigue. Las opciones aparecen y las decisiones son necesarias acuerdo con quien quieres ser.

Grandes y pequeñas, decisiones. Donde compras el pan, y el esfuerzo que pones a lo que crees o quieres.

Hace poco leí que no tomar una decisión es en sí una decisión. Yo prefiero elegir, y asumir, acertar o equivocarme.

No se esperar, quiero enseguida encontrar respuestas o soluciones. Es algo que también intento cambiar, dejar sitio a los demás, no solucionarles.

Queda siempre lo que no entiendes.

Crees que conoces a los de tu alrededor, pero siempre hay un factor sorpresa, solemos creer que los otros pensaran como nosotros y eso no es real, pero lo queremos creer.

Quizás esto sea parte de vivir, despertar para abrir, los ojos,los oídos, la mente, o el corazón.

Ayer mi sobrino me dijo que eso era crecer, nunca sabes quién te regalará palabras sabias, esa es la parte buena de las sorpresas..

Esperas

La vida continúa, contigo, sin ti, sin los que quieres, sin querer.

La ilusión del tiempo nos lleva, hacia adelante. A veces sin un adelante sino un poco más de lo mismo.

La última vez que mi madre estuvo en casa con nosotros la observaba pensativa. Una persona como yo, que siempre se está preguntando el porque de cada día. Mientras que ella parecía feliz, o cómoda, con su vida, sus rutinas ajustadas para cada cosa, incambiables.

Segura de sus seguridades, como debe ser, porque es así, y porque yo lo quiero.

Quizás por fuera, esa facilidad de ver a otro nos esconde los para que. Y en ella,que había sido una superviviente, las pequeñas cosas cómo deben ser mantenían su vida, hasta el final.

Quizás con el paso del tiempo otros me descubrirán con otras cualidades que no he sabido ver en mi. De momento lamento mis miedos a errar, aún cuando acepto que el éxito está sembrado de intentos y fracasos.

Creo en las oportunidades que pueden ser, aún cuando las dejamos perder cada día.

Vistas

Regreso disfrutando el camino, en esta vida puedes balancear lo que te rodea.

Repaso este largo proceso, y como el tiempo suaviza el recuerdo.

Existe varias formas de dolor, el físico y el emocional. Quizás peor que el que sientes en tu cuerpo, porque este pude sanar con medicamentos o tiempo.

He cumplido un año desde que comenzó mi cáncer. Y aún recuerdo el miedo que me agarró cuando me dieron el positivo.

Sin duda supe que mi vida iba a cambiar, y lo ha hecho. Por dentro lo que más, por fuera luzco cicatriz, nuevas dolencias que me acompañan y otros efectos secundarios.

Y los recuerdos emocionales ya no son dolorosos. Lo fueron mucho. Ante el anuncio del cáncer se mezclan distintos procesos que esperas dirigir y a la vez dudas de poder hacerlo.

Necesitas de los demás, para parar tu miedo, para reconocerte, para verte con los ojos de los demás.

Esperas que ellos te dibujen el proceso, ver las esperanzas en ellos. Y creer.

Buscas dentro de ti todo lo bueno para que te dé fuerzas, y esperas.

Ahora espero menos, las decepciones también te enseñan.

Y me dejo llevar más. No quiero perderme nada.

Brillos

Tengo nostalgia de los pequeños momentos que brillaron en mis recuerdos.

Instantes dibujados con colores dorados, dibujados con sonrisas infantiles y risas cantarinas.

Momentos retenidos en la pupila, gestos que miran como el pintor a cuadro, desde fuera.

De esos instantes pocos tienen una imagen para recordarlos. Por ello las guardo con especial cuidado.

La imagen me traslada a esos sentimientos, pocos duraderos, pero más vibrantes en mi alma.

Una comida familiar de pequeños, donde el tiempo se me paró mientras veía a mis hermanos pequeños, absortos en sus platos y mi madre ajetreada iba y venía de la cocina.

Mi padre en verano, sentado en el patio de nuestra casa, con mi hermana en sus rodillas, era verano y su torso dibujaba sus músculos fibrosos. Me sorprendió ver su fuerza y la dulzura de mi hermana

Los cuatro juntos mirándonos, escondidos bajo una manta contándonos bromas mientras aguantaba mis las risas para que mi madre no nos oyera.

Un paseo soleado tras la comida del domingo con mis padres de buen humor y los cinco corriendo alegremente a su alrededor.

La ilusión de nuestra única mudanza, que se hizo en un carro con mula y todos fuimos subidos como pudimos.

Las tardes largas de invierno en las que nos inventamos juegos a los que íbamos poniendo reglas sin sentido para acabar riéndonos como bobos.

Nostalgia, tristeza, recuerdos, instantes, sueños, vidas.

Nada suele ser como parece, porque dibujamos para el exterior la mejor fachada.

Quizás también mis recuerdos sólo están pintados con mis colores. Y nada es tal como lo viví.

Amistad

A veces la realidad descubre perspectivas que no habías visto ni mucho menos imaginado.

Porque tiendes a creer que los que te rodean y sus actuaciones están formadas en ideas parecidas a las tuyas.

  Y no es así.

  Compartimos muchos momentos, vivencias, charlas y crees conocer a los otros.

Aún cuando suena la vocecita de la alarma…

Compartir vida es la mejor forma de vernos y ver. Un aprendizaje de mi misma con los demás.

Con los que te relacionas por necesidad sueles ser más automática  y empatica.  A esas personas no tienes nada que demostrar. Aún así nuestro ego nos lleva a mostrar ese escaparate de persona “genial”

Con los “tuyos” te das la libertad de mostrar justo lo que no nos parece tan bonito.

Siempre he dicho que debería ser al revés.. cuidar los tuyos de dentro y no importarte mostrarte cómo eres a los demás. Pero no es cierto.

Necesitas un espejo para que tus genialidades se desparramen y las veas no tan geniales.

Y la confianza de tener enfrente a quien te quiere bien, y será capaz de decirte lo que tú misma no ves.

Con respeto, con ese amor/ amistad que crees recíproco.

Ahora el sentimiento es tristeza.

Repaso lo vivido y busco lo que no vi.

Cómo si tuviera arreglo. Cómo si pudiera deshacer lo hecho y formar un nuevo puzzle.

https://es.m.wikipedia.org/wiki/Amistadhttps://es.m.wikipedia.org/wiki/Amistad

Fechas y marcas

  Mis decisiones me han ido llevando por caminos inimaginables. Otras, las de los demas, dibujan sin querer parte de lo que es.

  Hace dos o tres mañanas me despertaba recordándome, de niña.

   En algún momento, entre los ocho y los nueve me imaginé en un acto de visión que quería ser de mayor. Y en esa lucidez, me inventé  una vida, en la que de mayor viviría sola, porque no tendría pareja ni hijos. Que para esta edad mía, de hoy, habría viajado mucho y tendría muchas amistades por todos sitios. 

Así me ví. Y lo hoy vivido ha dibujado otra versión.

   Yo, que me inventé sola, a los diecisiete me enamore cómo una boba de un chico que me sonrió, y nuestras miradas quedaron enganchadas.

  Comenzamos juntos nuestras vidas y descubrimos nuevos mundos.

  Viajamos, como en mis planes,  y nos comprometimos para siempre.

Deseé con todas mis fuerzas tener hijos, y a pesar de no ser facil, llegó. Incluso en contra de las posibilidades médicas.

  Y de nuevo otras posibilidades y giros llegaron de los otros.

Y donde había imaginado/ inventado una vida para siempre, decidí volver a cambiar el rumbo, aunque no encajase con los deseos. Por entonces recordé mi primera versión inventada y confíe en vivirla así, con la suerte de tener a mi hijo a mi lado.

Mis giros continuaron por nuevos caminos, más deseos cumplidos, más viajes, más lejos y más cerca de mi.

Hoy hace un año que añadí un nuevo recordatorio de por vida.

Jamás imaginé que ese chico que me hizo reír y de cuya mirada quedé enganchada buscaría como escapar de su vida.

He añadido demasiadas marcas en mi vida. Y en casi todas me he sentido culpable. A pesar que nos separaron casi 13 años. Una llamada me hizo sentirlo así.

    Lo sabía, cómo lo sabían otros muchos, más cercanos a él.

   Y me sentí culpable por no hacer nada y me enfadé cuando esos otros  se justificaron ante mi.

   Acompañar a tu hijo al fallecimiento de su padre, conociendo sus circunstancias y decisiones y la de los demás. Sentir el dolor de todo lo perdido por esas decisiones, equivocadas o egoístas.

    Así somos, así nos comportamos.

  Lloramos lo perdido cuando existiendo una posibilidad no hacemos nada. Aún cuando el esfuerzo no es grande.

Somos de grandes expresiónes externas..y duros para pequeños pasos. Míseros para abrir el corazón

  Dejamos para otra ocasión arreglar, perdonar o aceptar nuestros errores. Pensando que la vida ya nos dará más oportunidades…y a veces no las hay.

  Mis culpabilidades me llevan más allá de mi misma, porque tristemente ya aprendí que cada día es el ahora, la oportunidad.

    Aún así, hay que aceptar que los otros viven en  sus circunstancias. Cada cual con su conciencia y almohada.

 

 

 

 

 

Ideas, ilusiones y realidad

Ideales. Las cosas no son como tu quieres sino como las ves.

Y a veces como deben ser, aunque tampoco seas capaz de entenderlas.

He sido una idealista durante mucho tiempo. O una ilusoria.

Vivía con la idea de mejorar nuestras vidas, con hacerlo mejor, con merecer más y ser/hacerlo posible.

Y así, de ilusión llegue a guerrera. Y tampoco quería serlo, pero me empeñaba en demostrar y hacer ver, a mi, y a los míos.

La vida me llevó y me cansó de pelear, y mi mente me convencía de que así derrochaba energía que no ayudaba a mejorar.

Las derrotas te hacen más inteligente.

A base de repetir se aprende, a base de “sufrir” se ve.

Aún sueño ideales, pero ahora entiendo que ya los tenía, quizás desvíe la mirada.

Para mi fue un intento de sueño ser madre. Algo me decía que para mi no era una normalidad. Así lo he vívido con mis dos hijos. Como milagros. Con la suerte de sus existencias a mi lado. Aprendiendo de ellos, viendo lo no visto.

Recibiendo.