Hacia dentro

Nuestra ritmo de vida gira entorno a nuestras obligaciones. Pocas veces tenemos tiempo suficiente para parar y reflexionar sobre nuestras propias vidas y lo que nos queremos para nosotros mismos.

Vamos eligiendo dentro de nuestras posibilidades, a veces conscientemente, a veces empujando hacia adelante.

¿Somos felices?

¿Cuantos paramos y nos lo preguntamos?

Quizás, cuando éramos más jóvenes nos imaginábamos como queríamos diseñar nuestra vida, o al menos sabíamos lo que era importante y queríamos para nuestro futuro.

¿Sucedió?

Quizás por mi vida movidita he tenido la obligación de repasar continuamente que opción quiero, o no. Evidentemente nadie tiene todas las opciones, salvo aquellos muy valientes y con facilidades. No quiero ser hipócrita y decir que todo es posible, porque no todo lo es. Pero desde luego la valentía es un punto importante.

Llevo toda mi vida repasando, debí haber vivido la crisis de cada edad, desde los 13.

Es una broma, que también refleja mi forma de ser. Un poco retorcida. O insistente, visto desde un lado más”bonito”.

Hoy la pregunta surgió, ¿eres feliz?.

Extrañamente respondí rápido y sinceramente. Ninguna señal de mi mente para recordarme, ! eh¡.

Soy feliz, feliz con mi vida a pesar de que no es la vida idílica que aparentemente ha de ser para ser mostrada. Soy feliz, aunque no tengo una vida idílica, y vivo momentos de dudas y de constantes “problemas normales”

No tengo que mostrar nada. No es así como funciona para mí. No necesito algunas de las representaciones de lo que te dicen que te dará felicidad.

Evidentemente que las cosas funcionen, que las deudas no te persigan y que tus hijos no lloren cada noche, también ayuda.

Pero sin duda lo más importante no han sido solo esas cosas.

Un trabajo continuo, la reflexión y el escucharte, no dejarte llevar por la facilidad de una sociedad que utiliza la imagen y el autocomplaciente capitalismo para decirte donde y qué es lo que quieres.

Esa misma que nos hacen infelices cuando no conseguimos esas metas idílicas de revistas o redes sociales.

Nos venden un cuento…y pierdes tu vida.

Así lo veo. Para mí.

Mi conversador no tubo suerte, su respuesta no fue la mía.. El creía, pensaba que.

Y esa realidad, le decía, lo difícil que era conseguir ese “imposible”, resultó, que cuando lo consiguió, acabo descubriendo que esa meta no era su felicidad.

Seguramente, quizás, aún no se ha dado cuenta, que el buscaba la felicidad fuera, cuando la búsqueda es hacia dentro.

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Ideas.

Es inevitable mirarnos los unos a los otros, es parte de la vida y el aprendizaje. El como, es otra cosa.

Existen pensamientos que no podemos obviar, son intuitivos y son parte de nuestro raciocinio.

Aprendemos de estos pensamiento para cuidarnos, para huir si es necesario y son intuiciones que no deberíamos ocultar. Sin embargo, por educación y reglas sociales aprendemos a desprender lo que nuestro cerebro ya nos dice.

También después de traumas el cerebro actúa ante esas respuestas automáticamente. Aunque ya no exista ese peligro.

Antes esas dos distintas situaciones la inteligencia emocional nos ayuda para entender que actuar ante peligro sin que exista no es necesario…y, que si tu intuición te está diciendo huye una u otra vez de una situación o persona hacerle caso será lo mejor.

En ambas situaciones actuamos mal… Atacando sin sentido, o no huyendo cuando debes..

No sé cuál de las dos es más triste…

Esperas

Los momentos no esperan, ya dejé atrás el inventarlos, imaginar como ocurrirían, conversaciones imposibles y situaciones estáticas.

Aunque acabar con las expectativas es otra cosa.

Hace mas de dos meses que él auguraba una fiesta, y yo ilusa aunque no la esperaba, tras la conversación esperaba como una ilusa que dado sus expectativas y la aclaración, ambos, viviríamos la experiencia.

Ilusa e idiota, porque el hecho de que sus expectativas ya formasen un lío, deberían  haberme servido para  darme cuenta,  el ver que nada era, ni sería. Porque no entraban en la normalidad de antes, y aun menos en una expectativa, que no es sino una ilusión de lo que no ha sucedido nunca, y por lo tanto, tampoco sucederá.

Perdida, buscando si me equivoque, o si no he jugado bien, y sin embargo, a la ver tranquila en mi sinceridad, con mis sentimientos, con mis ideas, y lo sentido.

Esto me lleva a un nuevo camino, una idiotidad como esta ha abierto un sendero abierto, visible y de que ya no se puede volver. Es algo obvio, aunque me pregunto si la otra parte ha parado a verlo, a entender que un cambio así, aun de forma idiota, nos ha dibujado una escena distinta, no se aun, si mejor o peor, mas complicada, o mas clara.

El sentimiento es complicado, no se si es un principio o un final. Sin duda un cambio claro y una opción.

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Día a dia

Me despierto con frases…me sucede a menudo y no me es extraño, aunque siempre me queda la intriga..está mañana buscaba a Enrique..lo llamaba y preguntaba por el a otras personas. Ellos me decían que no lo veían, no que no lo conocían, o que no sabían quien era. Tampoco se quién eran ellos.

Buscaba a Enrique y lo llamaba Quique. No conozco a nadie con ese nombre.

  En estos últimos días me ha intrigado la casualidad, dos suicidios, escuchados por grupitos, de boca a boca y yo como ocasional escuchadora. 

  Me sorprende la estadística, las formas, y la morbosidad. Les gustaban compartir los detalles, aquí no presumen por mantener conversaciones silenciosas, o maliciosas,  tampoco parece que les importe mucho. 

  Y la poca empatía, nadie lamentaba el dolor, las consecuencias o circunstancias. 

No sé si es peor, o mejor..sorpresas continuas..

Seguiré buscando..

Cuenta  

 Hace un año, novecientos  cincuenta kilómetros, más cuatrocientos más, despedirte de amistades, dos veces, nuevo hogar,  más otro,  nuevas rutinas,  y las que comienzan ahora, nuevos climas, nuevo trabajo, nueva gente, nuevas sorpresas, nuevas respuestas.   Y extrañamente no se que contar…

Inventando

    Decía un refrán que los inventos se hacen con gaseosa, y mi invento lleva mucho tiempo intentando…

  He luchando, peleado de nuevo y reinventado. Ahora siento que ya no tengo más ganas, ni energía para seguir, ni ánimo para deshacer.

  Quizás ha sido demasiado desgaste, puedo asegurar que no he dejado nada en el tintero. Seguramente tanta lucha, no me ha dejado parar a pensar, ni a evaluar si merecía la pena o si las formas eran las apropiadas.

  Quizás solo sea la edad y nueva forma de ver, esa energía de la juventud ya desapareció, creo que la gaste toda, y ya solo me queda valorar otras opciones. 

   Siento que ya no hay nada que cambiar, si aprender de lo visto, y recomponer lo roto y/o  prometer nuevas formas.

 De momento, sin ganas.

Mi, mio

Pues esto, este es mi blog, y esto es lo que escribo, no me parezco a nadie, ni quisiera. Me cansa el escribir intentando no ofender a nadie, o usar las palabras exactas. Prefiero ser odiada por lo que digo que ser alabada por los que en realidad no les importo.

Me autoborro una y otra vez por no escribir  mis locuras, por no escandalizar a los que en realidad no tienen otra posibilidad de ver mas allá de sus impertineces narices..

Pequeñas  mentes cerradas en mundos de complacecia..