Vivir

Vivo días de locuras, convidados con días de serenidad. Alegar todo esto a mi estado, emocional, medico o de existencia, sería un buen alegato…

Que muchas cosas asumidas como normales no lo son, y que las verdadades no son legitimas para todos, son creencias que me suavizan esta nueva realidad.

Mitigan y van ayudando a olvidar mi otro camino, cimentando el nuevo, desde la encrucijada que yo llamo Caos.

Caos me acompaña s diario, a ratos con risas, a ratos con expectación.

Lo surrealista es natural, aunque aun no soy tan buena como no poner cara de idiota…

Sigo manteniendo es humor desde el lado sarcástico….es la única forma de reírse una misma, y aun que sale sin intencion , cambia tu propia situación, nada es tan grave…y solo la muerte no tiene arreglo….o si

Aprender

Las circunstancias nos llevan a momentos complicados.

Mantener la paz, escuchar para entender es un don.

La mayoría lo hacemos para buscar una respuesta, la que te deje como ganador, más listo o que deje peor al otro.

Cada cual vemos las cosas desde el interior, de como somos. La verdad de cada uno es de cada uno.

Lo que la mayoría no reconocernos es nuestra falta de conocimiento de nuestro propio interior.

Vivimos hacia afuera, decidimos cada día lo que queremos ser o hacer, desde donde es lo que importa.

Sino sabes quien eres o que sientes y te dejas llevar por ese exterior, imagen que te empeñas en demostrar, difícilmente encontrarás respuestas .

Las vivencias nos llegan para aprender, aprender hoy en día parece ser un duro trabajo, cuando aprender nos hace ser quien somos, sacando de dentro lo que de otra forma estaría oculto.

Mi forma de ver las cosas, vida, me dice que hay que dejar espacio a los demás, dejar ser.

No hay otra forma de ver, verse para todos.

Ver y comprender, comprender los miedos, las creencias, los límites, que todos creamos/ demostramos.

Y dejar actuar, que cada cual camine.

Aprender https://conceptodefinicion.de/aprender/

Escribes libre?

Tiempos delicados para “escupir” y escribo escupir porque es tal como siento la necesidad de soltar las cosas que complican cada día a la ya difícil lucha de vivir cada día.. Escupir sin conciencia todas esas cosas que con razón, sin ella, y aunque tal que lo dices te arrepientas, te están apretando el pecho.

Los daños, intencionados, o no, las complicaciones, iguales o parecidas a las de otros, y las ofensas que arañaron el corazón, o los simple gestos, que por repetidos atosigan tu circulo vital.

Muchas veces me planteo las cosas que quiero escribir por cómo afrontar lo que quiero decir, por no “herir” o molestar a los que me conocen o se puedan sentir implicados.

Y acabo no escribiendo.

Ayer comencé el libro de Maruja Torres, Diez veces siete.. En sus primeras páginas habla de su madre, una mujer dura. Y supongo que lo hace con más libertad ahora que ella misma tiene setenta años, y difícilmente puede ofenderla.

Es eso libertad? O lo sería el ser capaz de decir lo que cada cosa te ha hecho sentir sin camuflar tus sentimientos?

Conozco muchas historias, supongo que como muchos de nosotros, en las que la verdad sale a la luz una vez desaparecidos sus protagonistas. Y justo entonces a los  implicados les da por “reclamar” sus derechos.

Triste, o pura supervivencia. Asi inventamos nuestras relaciones. Antes me decía que era la sociedad, y no me desmiento del todo, inventamos reglas para tapar faltas y corregir “ojeras”. Pero también sé que cada cual ha de imponer sus normas de conducta, su forma de ver y ser, coincidan o no con lo que se muestra en el escaparate.

Pero de momento contar el cómo, se me da mejor que escupir…Cuestión de practicar..Supongo.