Amanece

A veces me acompaña una tristeza inmensa que no es mía.. Y aquí esta, acompañando mi día a dia. Lamentos olvidados, suspiros que debieron ser escondidos.

Tristeza que debió perseguir un mundo entero, heridas supurantes que ya no se sienten, dolor por fuerza olvidado, cuando el corazón se rompe ni las  lagrimas saladas cicatrizan las grandes heridas.

El pasado fué ayer, amaneció hoy, me persigue con su abrazo tiernamente, sus brazos fríos  sobre mis hombros, mi corazón encogido, cuanto dolor ya perdido, cuanto amor sin sentido.

Un océano no basta, cuanto olvido, los besos ya fríos, los ojos sin vida, la sonrisa convertida en un rictus permanente. Pobre tristeza que acompaña el alma mía, solo percibo su peso, sin calor, frío, sordo,  sin  sonido.

 

 

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Caos

A veces,crees que el caos es un problema buscando solución.

 Tu, acostumbrada a luchar por todo y por todos, enarborlas la bandera de mecánico oficial….y se te pasa la vida solucionado problemas, uno tras otro sin parar, en una ​lucha sin cuartel de la que tienes la esperanza de salir como héroe admirado y querido..

  Un dia descubres que esos son los mismos problemas que ya solucionaste, que el caos no ha cambiado lo más mínimo y tu cabello ahora gris y tus cicatrices fueron en vano..

 Nadie te lo pidió.

 Nada ni nadie cambiará.

  Y la admiración y amor se gastaron entre las eternas luchas.

  Porque un héroe eterno se vuelve odioso y deja de ser humano, intentando una y otra vez vencer a los monstruos​.

Poesía para vivir

Walking Around

de Pablo Neruda

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar la muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
Ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega de muertos,
aterido, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de verguenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.