Enfermedades

Hoy tocó visita médica..y esperar. La sala de espera llena, una hora de retraso, y conversaciones.

Mi cita para recoger analítica, contar de mis dolencias y pedir para mi marido.

Será casual, pero han sido unos días de enfermedad alrededor. Pequeños males y alguno mayor, la causalidad es la coincidencia en el tiempo.

Las conversaciones en la sala, el estrés. La normalidad de esa ansiedad, y la rutina común.

El grupo asume la naturalidad de las enfermedades, casi todas, mentales, y la respuesta médica y farmacológica, aunque en la conversación, aceptan que el problema mental no se soluciona con medicamentos.

Seguimos esperando sin sorprendernos de nosotros mismos.

La enfermedad y la medicina se asumen por el grupo, como separadas del bienestar o de la mejoría de un mal que aunque se representa físico se sabe mental.. y no nos da que pensar, ni lo reflejamos..

Yo he elegido ver otro camino, osteopatía, lo elegido entre antiinflamatorios y dolor…. Quien se equivoca ¿?

Me daré respuesta, espero

Ahh.. el osteópata se llama Enrique

Casualidad..( hace como dos semanas, quizás más, soñaba con buscar a Enrique, insistentemente)

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cantos de sirena

Sentirse fuera, desvinculada es duro. Extraña entre los tuyos, viajera em tu pais, etérea en las ideas.
Supongo que aunque todo esto no se elige, debe ser parte de un plan. De una respuesta, de la cual aun no se la pregunta.

Mi percepción va cambiando y sin embargo cada vez veo mas camino y más que comprender.

La compasión, hacia mi y los míos. !Cuanta dureza! Cuanta ceguera domina nuestros días y que poco se esperar.
Mi mayor consuelo, mi proyecto futuro, mi esperanza y alegría.
Su independencia, seguridad, y ver como son capaces de ver, me llena de alegría. De esperanza en el futuro y de satisfacción por el trabajo y el camino.

Tengo que arreglar la conexión entre mi cuerpo y mi mente.
Pero lo voy dejando.
Porque mi cuerpo recuerda las caricias ausentes.
Porque mi mente ve los agujeros insondables.
Tengo que arreglar la conexión entre mi cuerpo y mi mente.

Luche como una valiente contra la muerte. Sonreí cuando su mano se agarraba a mi tobillo.
Enfrente el silencio y el vacío frio del sin amor.
Los miedos escondidos bajo disfraces adultos.
Las miradas silenciosas, los gritos nocturnos.
Todo ello solo por la esperanza del gran tesoro. La recompensa ilusoria que jamas llegó.
Tras la dura batalla brillan las marcas, que recuerdan cada intento de pedir misericordia tras el escudo.
Las lágrimas tras cada lanzada esperando que mi protegida se apiadase de mi. Que viese mi valor y recompensase mi dura lucha.
Aun así, lo volvería ha hacer. Buscaría el tesoro luchando contra el gran dragón.

Ahora la contemplo en su soledad, aquella por la que defendí lo indefendible, veo su pequeño cuerpo, enjuto. El miedo tras su mirada, y el frio.
Yo que lo di todo por ella, hoy la acompaño con mi compasión.
La escucho cantar hazañas, exagerar afrentas y juzgar a todos a su alrededor.
Todo se mide por la longitud de su mano, todo se ordena bajo su mirar.

Ella que nunca supo cuanto valia su vida y cuan duro luche por cuidar.