Si mañana muero

Me recuerda mi propio título a los tiempos negros en mi pais, cuando los unos se despedían de sus familiales sabiendo que posiblemente en horas, días perderían su vida.

Mi forma es otra, pero parecidos sentimientos. Hay mil cosas que no quiero dejar sin decir, sin sacar, sin hacer llegar.

Hoy, no estoy a las puertas de la muerte, o si…quien sabe, pero siento que hoy es el día de decir.

Es un poco egoísta sacar lo que quieres, desde dentro, sólo para mi, hacia fuera, creyéndose con derecho de mandar mensajes o consejos a los que quizás ni los quieran ni lo necesiten.

Pero es mi escrito, y mis deseos.

Y entre muchas, una idea de las que más me persigue, es que la que jamás los míos sufran por mi desaparición, sufrir, por el modo de no enterder, como yo entiendo, que nada de este mundo en el que nos creemos “vivos” desaparece.

Es una creencia firme, y que me da mucha paz y así quisieran que todos entendiesen. Nada desaparece, el amor te acompaña para siempre y aunque lo físico no es tangible, si la energía.

No puedo cambiar a nadie, pero invito a abrir la mente a la idea de que existen cosas que no vemos, aunque si sentimos y son tan reales como las piedras que pisamos.

Deseo imaginar a mis hijos, mis regalos, los que nunca han dejado de enseñarme a VIVIR, que con sus miradas me hicieron niña y más feliz de lo que jamás soñé.

Los deseo fuertes y valientes como ya lo son, seguros de su camino y de que cada caida, sólo servirá para aprender más. Nada hiere, nada busca daño si no que empuja a aprender y sacar lo que ya dentro cada uno llevamos muchas veces silenciados por los miedos o inseguridades.

Para mi compañero de vida y energía constante quiero agradecerle cada segundo que me ha regalado, cuanto me ha enseñado y me ha hecho sentir. Cuanto me ha empujado a buscar en mi, y me ha hecho la persona que soy.

Ojala sea siempre tal como es, precioso por dentro y por fuera.

A todo los que me regalaron su compartir de mi camino, agradecer cada enseñanza, todo me ha servido, aun cuando yo me enfrentaba a no querer.

Ell@s me han echo lo que soy hoy, más brillante y fuerte de lo que yo misma he reconocido .

De lo que quisiera regalar, sería las risas compartidas, con todos los que a su vez me regalaron, y que me acompañan constantemente.

La energía y el amor regalado, las luchas compartidas ,las lágrimas y los abrazos… Son las que se pueden contar en nuestro currículum, lo que realmente hace valor.

Muchas veces he leído sobre los sentimientos y reflexiones de personas cercanas a la muerte, todas lamentan no haber disfrutado más la vida, compartir momentos, dedicarse al amor y divertirse….VIVIR..

Yo he vivido, he llorado, sufrido , reído amado y aprendido. Me siento feliz de todo ello, cada circunstancia, cada instante que formó parte de mi.

Agradezco todo, porque ese todo me lleva hasta aquí, ahora, siempre. Y Aunque no puedo imaginar que me depara, ni hasta donde, creo firmemente que todo está en su lugar dentro de mi.

Que si puedo elegir un epitafio me gustaría elegir:

!gracias vida¡

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Cambios

Los cambios generan nuevas energías a la vez que otras obligadas a desaparecer dejan su eco y efecto.

Han sido días de muchisimas ideas, viejas y nuevas, el sueño me abandonaba, despertando con parte de esas ideas, escuchadas o vividas, pero no asimiladas. El cerebro me repetía, ¿has entendido? Y sin mucho ánimo intentaba descifrar que no había comprendido.

El eco de todo sigue manteniéndose, a la vez que las nuevas dinámicas, asimiladas o no..que se están creando.

Quien pelea por el pasado, pierde, y quien no asume cada segundo sin querer controlarlo también..

Hay quien no quiere aceptar sus heridas, sus miedos y pelea consigo mismo y los demás, mientras el todo ha cambiado aunque no lo quiere ver.

Mi profesora de yoga, alemana, habla con un gracioso acento andaluz,repite una y otra vez que no es aceptable decir que unos es como es, y no existe el cambio.. que no hay que ser ” burritos” y así nos va….rebuznando….

Papá

Anoche te pensaba, sin más, dispersaba ideas y venias tu.

Fue un olor lo que te trajo, manzanilla, apareció en mi memoria, sin saber porque. Esa que nos traías desde el campo, con un manojo atado con una cuerda, y tu sonrisa de orgullo, y satisfacción. Te encantaba traernos esas pequeñas cosas, incluso en tus bolsillos escondidas, quizás esos momentos felices no supimos valorarnos lo suficientemente.

La vida se luchaba en cada segundo ,casi sin tiempo a ver el porqué de cada que.

Bendita inocencia que tapaba la incongruencia de las realidades, duras, feas y crueles.

Vivir en un barrio “malo” nos hizo más fuertes, valientes y luchadores.

Todos los hijos a cierta edad creen que sus padres son idiotas, desfasados y que no entienden el mundo que ven .

El tiempo también nos devuelve ese golpe, y desde ese puesto ahora miro a mis hijos.

Cuánto desearía hoy en día que nos vieras, a todos, hijos y nietos. Podría decirte cuánto te hechamos de menos y como lo hicistes de bien.

Ayer recordaba esta fecha, sin saber que lo era hoy. He tenido que buscarlo para creer.

Recordaba tu cuerpo, ya sin ti, y tu gesto tranquilo, y tú pelo, ya crecido de nuevo, blanco y rizado que acaricé.

Han tenido que pasar estos años para quererte, y aprender. Y verte, en nosotros.

Para mí, tu recuerdo es esa imagen que guardo con amor, tú un pequeño niño, con cara inocente, junto a tu hermana, preciosa, con la inocencia en vuestros ojos , por siempre.

Enfermedades

Hoy tocó visita médica..y esperar. La sala de espera llena, una hora de retraso, y conversaciones.

Mi cita para recoger analítica, contar de mis dolencias y pedir para mi marido.

Será casual, pero han sido unos días de enfermedad alrededor. Pequeños males y alguno mayor, la causalidad es la coincidencia en el tiempo.

Las conversaciones en la sala, el estrés. La normalidad de esa ansiedad, y la rutina común.

El grupo asume la naturalidad de las enfermedades, casi todas, mentales, y la respuesta médica y farmacológica, aunque en la conversación, aceptan que el problema mental no se soluciona con medicamentos.

Seguimos esperando sin sorprendernos de nosotros mismos.

La enfermedad y la medicina se asumen por el grupo, como separadas del bienestar o de la mejoría de un mal que aunque se representa físico se sabe mental.. y no nos da que pensar, ni lo reflejamos..

Yo he elegido ver otro camino, osteopatía, lo elegido entre antiinflamatorios y dolor…. Quien se equivoca ¿?

Me daré respuesta, espero

Ahh.. el osteópata se llama Enrique

Casualidad..( hace como dos semanas, quizás más, soñaba con buscar a Enrique, insistentemente)

Emociones

      Todo cambia, siendo parecido. Las nuevas rutinas suelen ser parecidas, aunque cada momento es distinto..

    Las pequeñas elecciones nos hacen distintos, y las decisiones de cada miembro del grupo modifica a cada cual.

   Mis miedos son míos, los manifiesto conscientemente, o no, y que me atenacen no  es debido a la decisión del otro.

  Es más fácil culpar al otro, y a la dinámica de la sociedad, donde ciertos hábitos son aceptados por norma o en el caso contrario desestimados.

  En mi caso intento dar por bueno lo que toca, abrazo los sentimientos aún con el dolor emotivo que conlleva… Y sonrio… Para dejar pasar…

Recuerdos

Volver a nuestra tierra, emocionalmente ha sido como hacer un repaso por lo que ya creía pasado.

 Todo ha vuelto a la mente como si el hecho de vivir en otra comunidad lo hubiera ocultado.

No fue así, ni entiendo porque lo es ahora. Pero así es mi emocionario, va por libre.

Quizás haya tenido que​ ver​, el recuperar las voces, el clima, los ritmos.

Han pasado por mi diario las personas, lo ocurrido, con una nueva perspectiva, y otras emociones.

Curioso, rememorar y que nada sea lo que fue. Más aún cuando no es un acto premeditado.