Morir, para vivir.

El cansancio me persigue y aunque en realidad desearía hundir  mi cabeza en su regazo dejandomé llevar a cualquier lugar, me resisto. Intento continuar el ritmo “normal” y así me va.

Ayer tras” volar” como lo llama mi pareja, volví agotada de tanto sentimiento acumulado, descubriendo aquellos que no conocia, yo que creía haberme  rebozado por los mas bajos lodos, descubro mi suerte tras viajar de vida en vida.

Descubro y me descubro identificando a los míos, y  todo aquello que yo imaginaba de otra forma. Soy tan racional, tengo tanto que aprender..

Y sin embargo ayer “volé” muy, muy alto, me vi en otro, me represento tal cual yo me vislumbraba, esa era mi cara de boba, y sin embargo nadie  llega donde yo, y eso no me hace sentir vanidosa, sino especial, y la altura me dio energía, fuerza, potencia, y esa ayuda esencial para sentirme la mas fuerte del mundo, de este y del que sea.

En la noche cuando lo racional ya no existe mi amor propio  era mayor, un sentimiento cálido de amor propio de energía descubierta y de amor,calido y envolvente amor, a mi, a mi luchas, a mis perdidas, y mis inseguridades.

El inconsciente me repetía mil veces, yo, soy yo, que he luchado mil batallas, que he sobrevivido a mil enemigos, y vuelo, y se lo que es morir.lotus

Volar

Hay momentos en los que los fantasmas del pasado se hacen más presentes que nunca, aunque no creas en esas cosas o quieras racionalizarlo. Y en la noche cuando el inconsciente es lo único que trabaja se materializan en forma de sueños, imágenes sin sentido o frases que quizás significarán algo en un contexto.

Por la mañana cuando nuestro cerebro racional despierta, interpreta esas locas ” ideas” de acuerdo a eso q llamamos vida , que a la vez no es más que un cúmulo de ideas trasmitidas dentro de nuestro entorno, bien por experiencias adquiridas, bien por miedos o de nuevo por inconscientes familiares de lealtad a la familia o a creencias grupales.

Visto esto, me quedo con mi noche de fantasmas, sin ideas, sin juzgar, y aceptando la locura de estos sueños..Que esta noche me contaron secretos que no soy capaz conscientemente de entender, ni espero.

También me dejaron una frase, qué tampoco comprendo, pero que me quedo.

Vuela mariposa, vuela…

Imaginaré mis alas, llenas de colores, y arranco el vuelo, por este día frío . Volar le colocará sonrisas, y algún que otro color al entorno…! A imaginación no me gana nadie!!

Felicidad en gotas

No puedo dormir, cosa de tratamiento con valium y dejar de tomarlo imagino. Y mientras escucho la ( terrible) respiración de mi acompañante de cama ha venido a mi mente una bonita idea, que me acompañe hasta el dulce sueño.
  Recordar todos esos instantes  especiales, que se guardan como un tesoro en mi mente por la sensación que me provocaron .
  Remontarme a más antiguo es difícil.

Había una especie de historia que yo creía haber inventado de pequeña, en ella, yo veía a mi madre y ella me miraba, me hablaba, pero yo solo veía su cara y quería estar a su lado. Así que no se como, me acercaba, impulsaba, no se. Y una felicidad increíble me llenaba. Esto hasta que sin saber porque ella desaparecía y no tenia mas recuerdo de esta historia.
   Tendría como 16 años cuando en plan un poco bobo le conté este medio cuento , medio sueño a mi madre.  Ella se extraño y se quedó muy pensativa.
  Eso me hizo preguntar más. Y me explicó, ella creía que no podía ser, pero tal como yo le conté esta anécdota fue lo que acudió a su memoria.
    Yo aún no caminaba, y estaba a cuidado de unas vecinas mientras mi madre junto con otras hacia su turno del uso de las pilas de lavar que existían en la casa de vecinos.
   Al parecer, yo la escuché hablar, y estaba en un taca taca de la época. Y ni corta ni perezosa corrí hasta ella.
  Resultado, golpe y supongo rebote, por la diferencia de tres peldaños de los de antes…cemento y piedra, que separaba el patio lavadero de otro espacio, pasillo supongo, u otro patio más exterior.
   Este es mi primer recuerdo, creo que verdadero, de un instante de felicidad.
  La voz de mi madre, y su cara, y mi necesidad de estar junto a ella.

Da que pensar.
Buenas noches.

Mi mente me engaña

Me despierto con una única primerísima idea, clara y firme, mi mente me engaña.

MI mente me engaña, mi mente me engaña, ahora , como demostrarlo, como explicar esa intuición, el subconsciente maneja mi vida como un juego de rol.

Me hace bailar entre dos mundos sin que este firme en ninguno. Paso mi día a día, evaluando cual proceso químico preguntas y respuestas, mirando dentro, observando fuera, y flotando, como en un sueño con el ruido alrededor.

Y en mis sueños, voy y encuentro respuestas, comportamientos que no veo en la firme realidad, echos que no han ocurrido, ni ocurrirán, y creo firmemente es eso que no ocurrió, y en su porque y su historia, engalanando la una a la otra, lo que no es, con lo que no será, lo que no veo, con lo que soñé.

Y creo firmemente que mi mente me engaña, que este desatino me lleva paseado entre dos mundos que no son realidad, de los que ni siquiera estoy segura de tener pertenencia.

Y tras mi mente me engaña, llegan mas, arriba o abajo, aprender, o des-aprender, es así, o lo invento, floto en mis sueños, o esto es la puñetera realidad..

El apoyo

Contemplaba la escena sintiéndose fuera de ella, como un visitante de  un museo, solo que aquel momento no era inmutable, aunque los personajes lo parecieran, con movimientos lentos, y miradas casi estáticas. Unas voces en susurros mantenían la monotonía del sonido de fondo que le hacía recordar que era ahora, que el momento estaba pasando.  Le vino a la mente una escena de una película, donde el protagonista pasaba por innumerables penalidades para despertar y descubrir que aquello solo era un sueño. Le hizo gracia, pero no rio, no era el momento, creía.

Cuando se hizo más tarde, lo mandaron a dormir, no sabía qué hora podría ser, había perdido el sentido del tiempo, y fuera solo se veía oscuridad, una oscuridad que acompañaba las circunstancias.

Su mente siempre inquieta se preguntó si pasado mucho tiempo de aquellos momentos si le parecerían un sueño, o muy al contrario sería capaz de recordar cada uno de los detalles.

Se dejo acompañar al dormitorio, no recordaba si había cenado, ni siquiera cuando comió, sin embargo no sentía hambre, ni el vacio de estomago. No sentía nada, ni sabía si era exactamente eso lo que tenía que sentir. Mientras se metía en la cama notó el frio de las sabanas, pensó en su madre, y en el ritual de dormir de otros muchos niños. Lo sabía porque lo había visto en las películas, y fue entonces cuando descubrió que despedirse al dormir podría ser algo normal, y besar, y desear buenas noches.

Se acurruco encontrado su hueco en esa cama que hoy parecía más hostil que nunca, y pensó que con lo cansado que se sentía dormiría enseguida.

Sentía sobre su cuerpo todo el peso del mundo, en su estomago todo el vacio y en su persona la desolación del que no entiende nada de lo que sucede. Todo había sido tan rápido, tanto que no había existido un momento para que nadie le explicase nada.

Nada sobre la muerte, como esta puede llegar a todos, hasta ahora solo creía que los mayores se morían. Lo descubrió cuando la vecina, esa señora de pelo blanco, a la  que tanto le gustaba observar mientras cepillaba su cabello para entrelazarlo, formando una trenza, larga y  blanca que acababa formando un mono pequeño a la altura de su nuca, murió.

Cuando la vio sobre su cama, supo que eso era estar muerto. Estaba con las manos sobre su estomago, cruzadas y muy quieta, así que eso tenía que ser morirse. Y aquella no parecía la misma, para nada.

Y ahora, ahora el muerto era su hermano pequeño, tan pequeño. Jamás pensó que los pequeños se pudieran morir, incluso cuando su madre muy asustada aviso a papa, para que buscase un taxi para ir al médico, ni entonces pensó en la palabra muerte.

Fue una de sus vecinas, que vino a ayudar con los niños mientras mama apurada vestía al pequeño, se lo paso a los brazos mientras buscaba sus papeles, y ella con sus llaves intentaba llamar la atención del pequeño, que ya no lloraba, casi ni se movía, solo miraba.

El pensó en ese momento que debía de dolerle mucho la tripa, porque cuando a él le dolía se quedaba así, quietecito, y el dolor parecía desaparecer lentamente, y si te volvías a mover, ahí estaba.  Así que pensó que eso debía ser.

Pero la vecina que para entonces ya estaba rodeada de otras más, lo dijo, dijo la palabra, muerte. Y nadie se dio cuenta de que él estaba allí, oyéndola.

Después vino todo lo demás, tantas cosas que ahora debía ser por el sueño no recodaba. Si recordaba la cara de papa, no parecía el mismo, jamás vio su cara igual, ni la de mama, ella lloraba y de vez en cuando levantaba la vista del bebe para buscar a papa.

Papa grito, maldijo y los vecinos le rodearon y le decían cosas que no escuchó. Todo eso ahora parecía como en la película, un sueño.

Lo que recordaba con toda claridad era aquel momento, aquel en el que el bebe ya estaba en su caja blanca, una pequeña caja con encajes que parecía de juguete. Y el pobre bebe estaba tan quietecito que también lo parecía. Le habían puesto unas ropas tan llenas de encajes como aquella caja y todo era tan extraño que no le parecía real.

Vigilaba la tripa de su hermano a ver si se habían equivocado los mayores con sus gritos y prisas y el bebe solo estaba respirando muy despacito, pero llevaba un buen rato, y cada vez más, el bebe le parecía un juguete en vez de su hermano.

Y entonces lo dijo, papa se acerco por detrás, y puso sus manos en sus hombros, eso le gusto, le hizo sentirse importante, casi se imagino un abrazo o algo parecido, pero no sucedió. Se quedo ahí con las manos en sus hombros y comenzó a llorar.

Jamás había oído llorar a su padre, jamás, y pareciera que tampoco el sabía muy bien cómo hacerlo.

Entre sus llantos comenzó a hablar y se quedo quietecito aunque le habría gustado girarse y abrazarlo pero estaba quieto, con las manos de papa sobres sus hombros, y así se quedo.

¡¡¿Porque?, ¿porque?, ¡¡era tan pequeñito¡¡, ¿porque.?¡¡

Sintió que con el temblor que papa le transmitía a través de sus  manos también comenzaría a llorar, y entonces ya no podría parar.

Pero entonces, con todos sus esfuerzos por seguir aguantado las manos de su  padre. Y mantenerse como el apoyo que estaba siento, escucho aquellas palabras, acompañadas de un movimiento de sacudida de sus hombros.

¿Por qué no te lo has llevado a el? ¡¡Llévatelo a él¡¡……………… Este es  tan pequeñito.