Ilusiones

Desde que recuerdo  me he preguntado todo, he mirado todo con ojos extraños, y no he dado por sentado nada. Esto puede ser un don, o una maldición.

Creo pasar por las dos partes continuamente.

Miraba a los míos, y sus relaciones, sus gestos y lo que no decían tanto como lo que decian.

Veía las contradicciones de mi pequeño mundo, rodeado de mayores extraños con comportamientos extraños.

Recuerdo mucho sus gestos, sus cuitas por no enseñar, no demostrar y que los demás no supiesen. Ya me resultaban extrañas, y el tiempo me demostró que normalmente siempre se sabe mas de los demas de lo que ellos  mismos creen.

Las historias siempre me gustaron, fui una niña solitaria que leía cuando nadie lo hacia, y que preguntaba, cuando no se debía.

Siempre buscaba  el momento, o eso creía, y a veces mis intentos conseguían respuestas. Asi fue como mi madre poco a poco nos fué contado su extraña historia, y entendí porque no eramos iguales que los demás, también entendí ya por entonces que había mas que descubrir.

Asi que eramos una extraña familia sin abuelos, sin visitas de tíos, y con frías relaciones.

Habían cosas que sucedían sin niños, o de las que se nos apartaban. Y así, en una inesperada visita, conocí a mi abuela, la que no existía, y de la que su gesto y cara aun guardo el recuerdo. No se porque fué tan impactante para mi, no nos hablo, y casi si la pudimos ver. desapareció tal como llego, y solo mi atrevimiento e insistencia  hizo que la volviésemos a ver. Mi hermano guarda de esa visita un recuerdo de lo que no sucedió, justo hace unos días hablamos de ella, y lo descubrimos juntos. Yo debía tener entonces menos de  diez años, y el es dos años menor que yo.

En mi cabeza, ella, mi abuela añorada, me reconocía, tal como yo guardaba su imagen en mi mente, y me abrazaba y decia todas esas cosas que las abuelas debian decir a sus nietos.

No sucedió, en esa visita, ella tampoco nos vio, y aun menos entonces nos  reconoció, asi que nos tomo por unos niños cualquiera y eso ya desmoronó mi ilusión al momento, por lo que ya  solo cruce con ella unas palabras.

Yo no tenia la edad, ella no sabia quien era.

Y seguí con mis búsquedas sin historia, o con medias historias sin confirmar.

Las preguntas se han repetido, y a veces las respuestas son iguales a veces no. La historia difícilmente se sujeta, pero no tengo con que cambiar esas sujeciones.

Me he cansado de preguntar, he vuelto, y lo he dejado. Sufro, me ilusiono, creo y borro.

Siento que se acaba el tiempo de preguntar, porque quienes pudieron saber son ya mayores, pocos quieren hablar, y ni siquiera se por donde comenzar.

Conseguí partidas de defunción, de nacimiento y nombres, pero solo son papeles. sin ojos, sin manos, sin voz.

Invento historias, y vuelan con el viento.

El abuelo, fué a la guerra con el bando republicano, y a la cárcel, y hasta esta dentro de una causa con numero. Su vida reducida a unos renglones. La abuela tenia un segundo nombre, de flor, Rosa, y sus padres no sabían escribir, llegaron desde Almeria, desde un pueblo que parece no existir ya.

Y yo llevo una semana soñando con la guerra, con el hambre, con las lagrimas calladas y viendo, leyendo a mi país pelear por musulmanes, muertos, culpables, gobierno, políticos , catalán.

 

 

 

 

 

 

 

Felicidad en gotas

No puedo dormir, cosa de tratamiento con valium y dejar de tomarlo imagino. Y mientras escucho la ( terrible) respiración de mi acompañante de cama ha venido a mi mente una bonita idea, que me acompañe hasta el dulce sueño.
  Recordar todos esos instantes  especiales, que se guardan como un tesoro en mi mente por la sensación que me provocaron .
  Remontarme a más antiguo es difícil.

Había una especie de historia que yo creía haber inventado de pequeña, en ella, yo veía a mi madre y ella me miraba, me hablaba, pero yo solo veía su cara y quería estar a su lado. Así que no se como, me acercaba, impulsaba, no se. Y una felicidad increíble me llenaba. Esto hasta que sin saber porque ella desaparecía y no tenia mas recuerdo de esta historia.
   Tendría como 16 años cuando en plan un poco bobo le conté este medio cuento , medio sueño a mi madre.  Ella se extraño y se quedó muy pensativa.
  Eso me hizo preguntar más. Y me explicó, ella creía que no podía ser, pero tal como yo le conté esta anécdota fue lo que acudió a su memoria.
    Yo aún no caminaba, y estaba a cuidado de unas vecinas mientras mi madre junto con otras hacia su turno del uso de las pilas de lavar que existían en la casa de vecinos.
   Al parecer, yo la escuché hablar, y estaba en un taca taca de la época. Y ni corta ni perezosa corrí hasta ella.
  Resultado, golpe y supongo rebote, por la diferencia de tres peldaños de los de antes…cemento y piedra, que separaba el patio lavadero de otro espacio, pasillo supongo, u otro patio más exterior.
   Este es mi primer recuerdo, creo que verdadero, de un instante de felicidad.
  La voz de mi madre, y su cara, y mi necesidad de estar junto a ella.

Da que pensar.
Buenas noches.