Perdón

De pequeños pocas veces nos enseñaron a pedir perdón,eran las menos aquéllas en las que nos decían pídele perdón a tu hermano. Simulabas arrepentimiento, mas que nada por ser convincente y decías con un gran esfuerzo, perdón.
Luego estaba el perdón de la iglesia, ese que pedíamos constantemente y a mi me hacia sentir tan mal. Pareciera que ese padre que decían tan bueno no viese nada bien en nosotros. Perdón por los pecados, perdón por los pensamientos, perdón por no intentar, por equivocarnos, por no ser todo lo buenos que debíamos ser.
Otro perdón poco común era el perdón social, que en realidad era solo mera formalidad, educación sin fondo, porque podías morirte de rabia solo por hablar con esa persona y sin embargo ponías la mejor cara y pedias perdón, por molestar, hablar, o para que te atendiese.

Debió de ser todo esto lo que me alejase del perdón, de pensar en el como instrumento liberador, y mas bien ser una carga.

Hoy soñé con unas voces que me pedían justicia, me gritaban preguntándome por esa justicia. Y extrañamente de la forma mas serena posible les respondí, no hay mayor justicia que el perdón .
Quizás deba empezar a investigar/ practicar desde otras perpectivas como de libre me podría hacer ese perdón.