Ser yo

Despierto atendiendo la actividad rutinaria, los sonidos que me dicen que hora es y que está ya sucediendo en casa.

Ha sido una noche larga, llena de ideas, ahora casi perdidas. Supongo que lo que ocurre a mi alrededor añade ideas y reflexiones que surgen en el silencio estático de la noche. No me siento cansada a pesar del sueño perdido, y casi sin pensar con las ideas aún dando vueltas, organizo el día. Otro día.

La actividad me organiza, y la mente me pregunta, ¿Qué? ¿ Qué, o quien fué, que me hizo así?

Desayuno con la actualidad, en una pantalla, personas que no conocen tu vida ni de lejos, dicen lo que debemos pensar, creer, o decidir…hay un día para la mujer, como si cada día una mujer no recordarse quien eres en cada momento, publicidad, política y otras mujeres.. vida, lucha, hijos, salud, economía y más .

Por ser mujer y por no serlo, por ser única y por no ser como otras, por sentirte y no como las demás.

Actúas automáticamente, te adoctrinaron poco a poco, y tu lucha puede ser parecida y sin embargo siento que siempre nos hicieron sentimos solas…entre nosotras, competitivas, luchadoras y duras.

Está bien hacer ver, estaría mejor que fuese realidad.

Nos enseñaron a ser, lo que deberíamos ser, olvidaron cuidarnos, protegernos y hacernos fuertes para ser, lo que cada mujer quiera ser.

Por algo vivimos en esta sociedad, para ser capaz de vernos, frente a otro, frente a todo.

Miro a otros hombres, otros maridos que no son el mío, y otras mujeres que no soy yo…

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Perdón

De pequeños pocas veces nos enseñaron a pedir perdón,eran las menos aquéllas en las que nos decían pídele perdón a tu hermano. Simulabas arrepentimiento, mas que nada por ser convincente y decías con un gran esfuerzo, perdón.
Luego estaba el perdón de la iglesia, ese que pedíamos constantemente y a mi me hacia sentir tan mal. Pareciera que ese padre que decían tan bueno no viese nada bien en nosotros. Perdón por los pecados, perdón por los pensamientos, perdón por no intentar, por equivocarnos, por no ser todo lo buenos que debíamos ser.
Otro perdón poco común era el perdón social, que en realidad era solo mera formalidad, educación sin fondo, porque podías morirte de rabia solo por hablar con esa persona y sin embargo ponías la mejor cara y pedias perdón, por molestar, hablar, o para que te atendiese.

Debió de ser todo esto lo que me alejase del perdón, de pensar en el como instrumento liberador, y mas bien ser una carga.

Hoy soñé con unas voces que me pedían justicia, me gritaban preguntándome por esa justicia. Y extrañamente de la forma mas serena posible les respondí, no hay mayor justicia que el perdón .
Quizás deba empezar a investigar/ practicar desde otras perpectivas como de libre me podría hacer ese perdón.