Recuerdos

Hoy es tu cumpleaños, no tengo claro si lo recordaría sino hubiese sido por la alarma que me salto ayer en el móvil. Y es que lo celebramos pocas peces, poquísimas. Y tampoco se porque. Creo recordar que ni tu estabas seguro de día era.

Son muchísimos los porqués que me ha perseguido siempre, y los silencios de esta familia a la que pertenezco y que me esta costando descubrir, que no conocer.

Eras el hijo pequeño y sin embargo nunca pude observar que fueses mas apreciado, como suele suceder a los pequeños. Una familia peculiar, a la que pertenezco, quizás por ello, también lo sea yo.

Descubrir, descubro hoy aun rasgos de esta familia y su miembros, y te descubro a ti.

No fue hasta que moristes que descubrí porque mama me llamaba casi cada día, acción que creía suya, y dejo de suceder, ya que eras tu el que preguntaba por mi y mi hijo cada día, y la hacías llamar a ella

Extraño, siempre creí que de los dos eras tu el que menos me querías. Y sin embargo existía esa preocupación de saber como estaba cada día y la petición de vernos.

Hemos sido una familia de poco amor, aunque sucede como todo, cada cual tendrá su versión.

Son pocos los momentos familiares en los que te recuerdo amoroso conmigo o alguno de mis hermanos. Se que eran otros tiempos, y nada importaba entonces el educar o amar a los hijos, el pensar que formabas personas, resultado de vuestros actos.

Vuestra infancia sin duda debió de ser mucho mas dura aun, cuando eras tan reacios a abrazar o besar esas personitas ávidas de vosotros y vuestro ejemplo.

Cuando pienso en ti, esas pocas buenas imágenes son las que vienen a mi mente, y doy gracias por ello, y esos gestos invisibles que no descubro hasta después de ti, aun incluso ahora con tantos años.

Hoy lamento tu vida dura,que solo imagino, y habría deseado poder cambiar.

Y rememoro uno de los buenos momentos que guardo.

Te recuerdo aquel día de verano, sentado en el patio de la casa de vecinos en la que ya solo quedábamos nosotros, gracias a lo cual se convirtió en nuestro castillo de juegos infantiles y tu reino. Allí estabas tu, sin camiseta, sentado en una silla baja de enea, con un vaso de vino y tomates con sal para acompañar. Nosotros jugábamos alrededor tuyo, riendo y gritando como suelen ser los niños.

En un momento deje mi juego para mirarte, allí, sentado, parecías feliz, distraído, sin que te molestásemos, y sonreías .

Ojala momentos como esos y esa mirada tuya hubiese estado mas presente en nuestros días.

Pero no fue.

Quiero pensarte con ella, y creer que sientes mi cariño, y mis deseos de felicidad, tu felicidad.

Feliz cumpleaños, papa.

que hay de nuevo viejo??'

Porque yo lo valgo

Me llama un comercial, ofreciéndome una oportunidad única, solo para mi..y por ser yo. Lo dejo hablar y soltar toda su charla súper aprendida, en la que no deja hueco para decir no me interesa o no siga. La oferta increíble un seguro con coberturas especiales para en caso ( Dios no lo quiera) de sufrir cáncer u otras enfermedades especiales que cada día son mas comunes..Diez minutitos de charla, cuando por fin puedo dar mis motivos para decir no..Y hasta el comercial se ríe. Me sobra mes para cuando se acaba el sueldo, y en caso de de muerte mi seguro OBLIGATORIO de la hipoteca cubriría la misma…A celebrar..

La vida, sigue

Primera semana de vuelta al curro, y pese a las pocas ganas, reconozco que no ha sido horrible.

Tristeza por los que se fueron, y comprobar que la vida sigue, contigo o sin ti. Así que mas vale agarrarse al carro, y fuerte..

Vida y muerte forman parte del juego, en el que tu pones la reglas del como quieres jugar y cuanto estas dispuesto a poner en el tablero.

Mis apuestas hasta hace bien poco eran mínimas, pero estoy descubriendo el vértigo de arriesgar, y la diversión, aunque pierdas, debe ser que el miedo se va escapando por los rincones a la fuerza de verse ignorado.

Hasta me parece mentira decir esto yo. Ahora solo me preocupa transmitir todo aquello que callo aun, regalar este estado y sentir que los míos entienden de que va el juego.

Me llegan los ruidos de lo cotidiano, los ecos del pasado y la tristeza y compasión por todas las luchas vanas que nos arrastran a esa tumba tan cara que nos construimos, a base de luchar por lo que no merece la pena, perdiendo el tiempo que no tenemos, las energías y la ilusión, sin ver, sin separar y echar el resto en lo que sirve, aquello que pone la sonrisa en tu cara.

Correos de pasado, nombres, me hacen recordar quien soy, donde estuve y de donde, aun mas abajo, venia. Sonrió, estuve puedo decir hoy, vi, y aun sin fe, seguí caminando, buscando persiguiendo, y abandonando aquello que me decía que no seria capaz, aquello que creía me ataba y era yo.

Yo, renace cada día, con cada nuevo amanecer apunta una nueva oportunidad, de inventar, quien quieres ser, atrévete, aunque solo sea a imaginar.

queja, quejarse, me quejo, coaching creativo

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El apoyo

Contemplaba la escena sintiéndose fuera de ella, como un visitante de  un museo, solo que aquel momento no era inmutable, aunque los personajes lo parecieran, con movimientos lentos, y miradas casi estáticas. Unas voces en susurros mantenían la monotonía del sonido de fondo que le hacía recordar que era ahora, que el momento estaba pasando.  Le vino a la mente una escena de una película, donde el protagonista pasaba por innumerables penalidades para despertar y descubrir que aquello solo era un sueño. Le hizo gracia, pero no rio, no era el momento, creía.

Cuando se hizo más tarde, lo mandaron a dormir, no sabía qué hora podría ser, había perdido el sentido del tiempo, y fuera solo se veía oscuridad, una oscuridad que acompañaba las circunstancias.

Su mente siempre inquieta se preguntó si pasado mucho tiempo de aquellos momentos si le parecerían un sueño, o muy al contrario sería capaz de recordar cada uno de los detalles.

Se dejo acompañar al dormitorio, no recordaba si había cenado, ni siquiera cuando comió, sin embargo no sentía hambre, ni el vacio de estomago. No sentía nada, ni sabía si era exactamente eso lo que tenía que sentir. Mientras se metía en la cama notó el frio de las sabanas, pensó en su madre, y en el ritual de dormir de otros muchos niños. Lo sabía porque lo había visto en las películas, y fue entonces cuando descubrió que despedirse al dormir podría ser algo normal, y besar, y desear buenas noches.

Se acurruco encontrado su hueco en esa cama que hoy parecía más hostil que nunca, y pensó que con lo cansado que se sentía dormiría enseguida.

Sentía sobre su cuerpo todo el peso del mundo, en su estomago todo el vacio y en su persona la desolación del que no entiende nada de lo que sucede. Todo había sido tan rápido, tanto que no había existido un momento para que nadie le explicase nada.

Nada sobre la muerte, como esta puede llegar a todos, hasta ahora solo creía que los mayores se morían. Lo descubrió cuando la vecina, esa señora de pelo blanco, a la  que tanto le gustaba observar mientras cepillaba su cabello para entrelazarlo, formando una trenza, larga y  blanca que acababa formando un mono pequeño a la altura de su nuca, murió.

Cuando la vio sobre su cama, supo que eso era estar muerto. Estaba con las manos sobre su estomago, cruzadas y muy quieta, así que eso tenía que ser morirse. Y aquella no parecía la misma, para nada.

Y ahora, ahora el muerto era su hermano pequeño, tan pequeño. Jamás pensó que los pequeños se pudieran morir, incluso cuando su madre muy asustada aviso a papa, para que buscase un taxi para ir al médico, ni entonces pensó en la palabra muerte.

Fue una de sus vecinas, que vino a ayudar con los niños mientras mama apurada vestía al pequeño, se lo paso a los brazos mientras buscaba sus papeles, y ella con sus llaves intentaba llamar la atención del pequeño, que ya no lloraba, casi ni se movía, solo miraba.

El pensó en ese momento que debía de dolerle mucho la tripa, porque cuando a él le dolía se quedaba así, quietecito, y el dolor parecía desaparecer lentamente, y si te volvías a mover, ahí estaba.  Así que pensó que eso debía ser.

Pero la vecina que para entonces ya estaba rodeada de otras más, lo dijo, dijo la palabra, muerte. Y nadie se dio cuenta de que él estaba allí, oyéndola.

Después vino todo lo demás, tantas cosas que ahora debía ser por el sueño no recodaba. Si recordaba la cara de papa, no parecía el mismo, jamás vio su cara igual, ni la de mama, ella lloraba y de vez en cuando levantaba la vista del bebe para buscar a papa.

Papa grito, maldijo y los vecinos le rodearon y le decían cosas que no escuchó. Todo eso ahora parecía como en la película, un sueño.

Lo que recordaba con toda claridad era aquel momento, aquel en el que el bebe ya estaba en su caja blanca, una pequeña caja con encajes que parecía de juguete. Y el pobre bebe estaba tan quietecito que también lo parecía. Le habían puesto unas ropas tan llenas de encajes como aquella caja y todo era tan extraño que no le parecía real.

Vigilaba la tripa de su hermano a ver si se habían equivocado los mayores con sus gritos y prisas y el bebe solo estaba respirando muy despacito, pero llevaba un buen rato, y cada vez más, el bebe le parecía un juguete en vez de su hermano.

Y entonces lo dijo, papa se acerco por detrás, y puso sus manos en sus hombros, eso le gusto, le hizo sentirse importante, casi se imagino un abrazo o algo parecido, pero no sucedió. Se quedo ahí con las manos en sus hombros y comenzó a llorar.

Jamás había oído llorar a su padre, jamás, y pareciera que tampoco el sabía muy bien cómo hacerlo.

Entre sus llantos comenzó a hablar y se quedo quietecito aunque le habría gustado girarse y abrazarlo pero estaba quieto, con las manos de papa sobres sus hombros, y así se quedo.

¡¡¿Porque?, ¿porque?, ¡¡era tan pequeñito¡¡, ¿porque.?¡¡

Sintió que con el temblor que papa le transmitía a través de sus  manos también comenzaría a llorar, y entonces ya no podría parar.

Pero entonces, con todos sus esfuerzos por seguir aguantado las manos de su  padre. Y mantenerse como el apoyo que estaba siento, escucho aquellas palabras, acompañadas de un movimiento de sacudida de sus hombros.

¿Por qué no te lo has llevado a el? ¡¡Llévatelo a él¡¡……………… Este es  tan pequeñito.

Gira el mundo gira.

Han sido días extraños, de los cuales aun ando reflexionando, llamadas con palabras no esperadas, y que me han dejado fuera de lugar, fechas de esas señaladas en el calendario que han traído sentimientos de un corazón abierto, y por último, finales.

Si bien todo da vueltas buscando lugar, el golpe ha sido la muerte de Tamara.  Nos seguíamos desde no sé, muchos años, y hubo momentos donde estuvimos más cerca y otros menos, pero aun a través de esto, formaba parte de mi vida. Incluso nos fuimos haciendo amigos en común..

Supongo que desde la distancia yo la vi siempre como ella no quería verse nunca.

Brillaba su energía y su fuerza. Pero ella luchaba todo el tiempo contra ella misma, contra su otro yo que la hacía sentirse indefensa y le daba miedo..

Desde aquí enlazo su blog, y lo recomiendo, porque si algo nos puede enseñar es lo necesitados que estamos y la energía que desprendemos, y en eso ella era especialista.  Aterciopelada, un diario más