Llegamos

El viaje fué largo y los nervios me acompañaron todo el, a ratos mezclados con sentimientos de tristeza por abandonar mi pequeña seguridad de estos últimos años ,la gente que conozco los que puedes llamar amigos.

El día anterior fue tan intenso, con descubrimientos tan profundos y desconcertantes que toda la perspectiva de mi vida cambió, así como la idea del viaje,bque ahora parecía inconveniente.

 Lloré por descubrir tan tarde, por el sentimiento de conseguir algo añorado que se escapa entre tus dedos y consideré una locura este destino que te muestra ante ti tus anhelos para decirte ahora te vas.

Aun cuestiono el porque, aunque acepto que tendría que ser así.

Me provoca tristeza y también me obliga a intentar mas,descubrir y descubrirme hasta cuanto soy capaz.

Los mios notaron mis cuitas. Ellos que basan en mi su seguridad, y sus miradas los delataban y sus enfados infantiles.

Se me ha quedado grabado el momento de ver esta costa, bordeada de luces que parecían infinitas, y me resultaron abrumadoras. Me pareció que perdía mi pequeño centro de seguridad, lo que conocía tan bien, a cambio de brillantes luces abrumadoras que esconden la realidad.

Tres días aun son pocos, y sigo buscando, contactos, seguridad, tiro amarres, regalo esperanza ,imagino. Se verá.

Naturalezas

Cuando ves otra perspectiva de lo que sucede en tu día a día, cuando ves los limites que se imponen los demás, por sus miedos, creencias o mascaras, acabas siendo el pez fuera del agua. Y recibes respuestas como que no entienden tu aptitud, no te comprenden o eres extraña.
Todo eso no tiene la menor importancia, sino fuera por el desanimo que empieza a rodearte em un “mundo” tan miope.
Y me hace replantearme que no veo, para equilibrar esta visión.
Supongo que quiero adelantar circunstancias, y olvido mi propia miopia.
Vuelvo a los espejos, y calmo mi energía, pero dudo si quiero saber o simplemente ser feliz y un poco cegata..
Y el escorpión picó a la rana que lo transportaba, y mientras se ahogaban ella le pregunto, porque?
Y respondió, “esta en mi naturaleza picar”

Creciendo

Exactamente un mes me ha costado el poder llegar a casa y no estar pensando en el trabajo, entender todo eso que me inquietaba y justamente era lo me hacia hasta soñar una y otra noche con los problemas extraños de este nuevo trabajo. El despejar esas situaciones ha sido sorprendente para mi, claro está porque no conocía ni entendía las idas y venidas de los personajes. Nada excepcional somos muy parecidos todos, pero en esa función he estado actuando como espectador que siquiera ha leído de que va la obra.
Me alegro de volver a dormir bien, bueno, como siempre. Y aun más de que todo se haya despejado, eso me permite disfrutar de esta nueva faceta en la que no creía poder verme nunca y en la que disfruto y me hace sentir mas realizada.
He descubierto lo difícil que es manejar los miedos irracionales,si bien todos los son. Mi forma de reaccionar resistiendo que me ha echo sentir mas ese miedo. Espero recordar para cuando vuelva a suceder. Porque solo en el momento en el que he dejado de resistir he podido ver sin sufrir ni creerme esa idiota historia que imaginaba y que no era ni parte de la realidad.
Resistencia y miedo son mis enemigos agazapados tras cada vuelta. Podré un anuncio a ver si los cambio por alguno como creer en ti mismo o dejarte fluir, esos deben de ser bonitos
Diré que aprendo, lentamente.

Despertando

Miraba fijamente sus ojos buscando respuestas en el fondo de ellos, algo asi como un milagro de inspiración divina que trajese la respuesta a sus miles de preguntas.
No entendía nada de cuanto le sucedía, ni a su familia, ni a los que le rodeaban. Últimamente sus ojos irritados por sus continuos llantos no hacían sino buscar en el vacío sin respuestas.
Se sentía fuera de todo lo que le rodeaba, su historia, su familia.
A sus quince años, poco mas podía hacer, intentar ser oída, intentar ser , aunque todo eso implicaba continuar la guerra. Imaginaba si un día recordaría todo con otra perspectiva, como un mal sueño. Sonaba muy peliculero.

Cuarenta años mantienen la misma mirada, el mismo buscar y las mismas mil dudas. Despierta cada mañana buscando su imagen en el espejo. El tiempo ha sido amable con ella y le ha regalado una miopia que le impide ver sino una borrosa figura a la que intenta reconocer. Estira su cuerpo para almenos reconocer esas cotidianas molestias, y aunque sigue preguntándose por cual es su sino, se siente feliz por estar un día mas, por tener lo que tiene y enfrentar sus luchas, por sus miedos, y porque sabe que será capaz de vencerlos todos. Desde la mirada de esos ojos rojos y las miles de lagrimas derramadas, desde la profundidad de la que escapa cada día y desde el amor que intenta vislumbrar como su imagen borrosa en el espejo de cada despertar.

El apoyo

Contemplaba la escena sintiéndose fuera de ella, como un visitante de  un museo, solo que aquel momento no era inmutable, aunque los personajes lo parecieran, con movimientos lentos, y miradas casi estáticas. Unas voces en susurros mantenían la monotonía del sonido de fondo que le hacía recordar que era ahora, que el momento estaba pasando.  Le vino a la mente una escena de una película, donde el protagonista pasaba por innumerables penalidades para despertar y descubrir que aquello solo era un sueño. Le hizo gracia, pero no rio, no era el momento, creía.

Cuando se hizo más tarde, lo mandaron a dormir, no sabía qué hora podría ser, había perdido el sentido del tiempo, y fuera solo se veía oscuridad, una oscuridad que acompañaba las circunstancias.

Su mente siempre inquieta se preguntó si pasado mucho tiempo de aquellos momentos si le parecerían un sueño, o muy al contrario sería capaz de recordar cada uno de los detalles.

Se dejo acompañar al dormitorio, no recordaba si había cenado, ni siquiera cuando comió, sin embargo no sentía hambre, ni el vacio de estomago. No sentía nada, ni sabía si era exactamente eso lo que tenía que sentir. Mientras se metía en la cama notó el frio de las sabanas, pensó en su madre, y en el ritual de dormir de otros muchos niños. Lo sabía porque lo había visto en las películas, y fue entonces cuando descubrió que despedirse al dormir podría ser algo normal, y besar, y desear buenas noches.

Se acurruco encontrado su hueco en esa cama que hoy parecía más hostil que nunca, y pensó que con lo cansado que se sentía dormiría enseguida.

Sentía sobre su cuerpo todo el peso del mundo, en su estomago todo el vacio y en su persona la desolación del que no entiende nada de lo que sucede. Todo había sido tan rápido, tanto que no había existido un momento para que nadie le explicase nada.

Nada sobre la muerte, como esta puede llegar a todos, hasta ahora solo creía que los mayores se morían. Lo descubrió cuando la vecina, esa señora de pelo blanco, a la  que tanto le gustaba observar mientras cepillaba su cabello para entrelazarlo, formando una trenza, larga y  blanca que acababa formando un mono pequeño a la altura de su nuca, murió.

Cuando la vio sobre su cama, supo que eso era estar muerto. Estaba con las manos sobre su estomago, cruzadas y muy quieta, así que eso tenía que ser morirse. Y aquella no parecía la misma, para nada.

Y ahora, ahora el muerto era su hermano pequeño, tan pequeño. Jamás pensó que los pequeños se pudieran morir, incluso cuando su madre muy asustada aviso a papa, para que buscase un taxi para ir al médico, ni entonces pensó en la palabra muerte.

Fue una de sus vecinas, que vino a ayudar con los niños mientras mama apurada vestía al pequeño, se lo paso a los brazos mientras buscaba sus papeles, y ella con sus llaves intentaba llamar la atención del pequeño, que ya no lloraba, casi ni se movía, solo miraba.

El pensó en ese momento que debía de dolerle mucho la tripa, porque cuando a él le dolía se quedaba así, quietecito, y el dolor parecía desaparecer lentamente, y si te volvías a mover, ahí estaba.  Así que pensó que eso debía ser.

Pero la vecina que para entonces ya estaba rodeada de otras más, lo dijo, dijo la palabra, muerte. Y nadie se dio cuenta de que él estaba allí, oyéndola.

Después vino todo lo demás, tantas cosas que ahora debía ser por el sueño no recodaba. Si recordaba la cara de papa, no parecía el mismo, jamás vio su cara igual, ni la de mama, ella lloraba y de vez en cuando levantaba la vista del bebe para buscar a papa.

Papa grito, maldijo y los vecinos le rodearon y le decían cosas que no escuchó. Todo eso ahora parecía como en la película, un sueño.

Lo que recordaba con toda claridad era aquel momento, aquel en el que el bebe ya estaba en su caja blanca, una pequeña caja con encajes que parecía de juguete. Y el pobre bebe estaba tan quietecito que también lo parecía. Le habían puesto unas ropas tan llenas de encajes como aquella caja y todo era tan extraño que no le parecía real.

Vigilaba la tripa de su hermano a ver si se habían equivocado los mayores con sus gritos y prisas y el bebe solo estaba respirando muy despacito, pero llevaba un buen rato, y cada vez más, el bebe le parecía un juguete en vez de su hermano.

Y entonces lo dijo, papa se acerco por detrás, y puso sus manos en sus hombros, eso le gusto, le hizo sentirse importante, casi se imagino un abrazo o algo parecido, pero no sucedió. Se quedo ahí con las manos en sus hombros y comenzó a llorar.

Jamás había oído llorar a su padre, jamás, y pareciera que tampoco el sabía muy bien cómo hacerlo.

Entre sus llantos comenzó a hablar y se quedo quietecito aunque le habría gustado girarse y abrazarlo pero estaba quieto, con las manos de papa sobres sus hombros, y así se quedo.

¡¡¿Porque?, ¿porque?, ¡¡era tan pequeñito¡¡, ¿porque.?¡¡

Sintió que con el temblor que papa le transmitía a través de sus  manos también comenzaría a llorar, y entonces ya no podría parar.

Pero entonces, con todos sus esfuerzos por seguir aguantado las manos de su  padre. Y mantenerse como el apoyo que estaba siento, escucho aquellas palabras, acompañadas de un movimiento de sacudida de sus hombros.

¿Por qué no te lo has llevado a el? ¡¡Llévatelo a él¡¡……………… Este es  tan pequeñito.