Sobrevivir.

Hay una resistencia empírica que te agarra a la vida, al cuerpo que te representa y sus funciones más vitales, aun sin otra idea que seguir. Solo cuando siquiera te has parado en pensar, imaginar, si es lo que realmente quieres

Quizas para otros no lo sea asi, quizas su energía mental sea mas fuerte y encuentren un momento de decidir, que si quiere y que no…

También he descubierto esa inanición, llevada sin desgana, sin lucha, solo dejando ir. La he comprendido y la gran fuerza que conlleva el no hacer, no luchar, no intentar.

En lo peores momentos un instinto muy básico te mueve, aun arrastrándote.

Han sido días difíciles, donde las palabras que en otros momentos te empujan no significaban nada, nada. Un vacío sin expresión ni idea que acompañe a un cuerpo que solo lucha por seguir.

No se que es estar cerca siquiera de ningún límite, y no hablo de miedo, sino de vivir, sentir y comprender cuales son tus energías y si puedes contar con ellas.

Importa, no solo superar, sino cuanto desgaste acumulado te acompaña.

No es morir lo horrible, sino el mal vivir hasta llegar al final.

A la espera de mi tercera cita, ya no me importa sumar, sino como.

El cuenteo ha cambiado de una más a aún dos.

La conversación si bien no preparada, si clara, y firme, la opción medica contra la vida sin comillas. Sin sobrevivir.

El plan esta echo, el por llegar en tres dias..

Soy

No soy solo mi mente, sino la voz de mi corazón

No soy solo mi experiencia, sino lo que aprendí de ella

No soy solo de donde vengo, sino lo que ello me dio

No soy solo mujer, sino lo que mis retos me hizo ser

No soy solo mis derrotas, sino lo que me rehizo tras ellas

No soy solo mi historia, sino como la viví

No soy solo parte de un algo, sino un universo completo

Si mañana muero

Me recuerda mi propio título a los tiempos negros en mi pais, cuando los unos se despedían de sus familiales sabiendo que posiblemente en horas, días perderían su vida.

Mi forma es otra, pero parecidos sentimientos. Hay mil cosas que no quiero dejar sin decir, sin sacar, sin hacer llegar.

Hoy, no estoy a las puertas de la muerte, o si…quien sabe, pero siento que hoy es el día de decir.

Es un poco egoísta sacar lo que quieres, desde dentro, sólo para mi, hacia fuera, creyéndose con derecho de mandar mensajes o consejos a los que quizás ni los quieran ni lo necesiten.

Pero es mi escrito, y mis deseos.

Y entre muchas, una idea de las que más me persigue, es que la que jamás los míos sufran por mi desaparición, sufrir, por el modo de no enterder, como yo entiendo, que nada de este mundo en el que nos creemos “vivos” desaparece.

Es una creencia firme, y que me da mucha paz y así quisieran que todos entendiesen. Nada desaparece, el amor te acompaña para siempre y aunque lo físico no es tangible, si la energía.

No puedo cambiar a nadie, pero invito a abrir la mente a la idea de que existen cosas que no vemos, aunque si sentimos y son tan reales como las piedras que pisamos.

Deseo imaginar a mis hijos, mis regalos, los que nunca han dejado de enseñarme a VIVIR, que con sus miradas me hicieron niña y más feliz de lo que jamás soñé.

Los deseo fuertes y valientes como ya lo son, seguros de su camino y de que cada caida, sólo servirá para aprender más. Nada hiere, nada busca daño si no que empuja a aprender y sacar lo que ya dentro cada uno llevamos muchas veces silenciados por los miedos o inseguridades.

Para mi compañero de vida y energía constante quiero agradecerle cada segundo que me ha regalado, cuanto me ha enseñado y me ha hecho sentir. Cuanto me ha empujado a buscar en mi, y me ha hecho la persona que soy.

Ojala sea siempre tal como es, precioso por dentro y por fuera.

A todo los que me regalaron su compartir de mi camino, agradecer cada enseñanza, todo me ha servido, aun cuando yo me enfrentaba a no querer.

Ell@s me han echo lo que soy hoy, más brillante y fuerte de lo que yo misma he reconocido .

De lo que quisiera regalar, sería las risas compartidas, con todos los que a su vez me regalaron, y que me acompañan constantemente.

La energía y el amor regalado, las luchas compartidas ,las lágrimas y los abrazos… Son las que se pueden contar en nuestro currículum, lo que realmente hace valor.

Muchas veces he leído sobre los sentimientos y reflexiones de personas cercanas a la muerte, todas lamentan no haber disfrutado más la vida, compartir momentos, dedicarse al amor y divertirse….VIVIR..

Yo he vivido, he llorado, sufrido , reído amado y aprendido. Me siento feliz de todo ello, cada circunstancia, cada instante que formó parte de mi.

Agradezco todo, porque ese todo me lleva hasta aquí, ahora, siempre. Y Aunque no puedo imaginar que me depara, ni hasta donde, creo firmemente que todo está en su lugar dentro de mi.

Que si puedo elegir un epitafio me gustaría elegir:

!gracias vida¡

Escribes libre?

Tiempos delicados para “escupir” y escribo escupir porque es tal como siento la necesidad de soltar las cosas que complican cada día a la ya difícil lucha de vivir cada día.. Escupir sin conciencia todas esas cosas que con razón, sin ella, y aunque tal que lo dices te arrepientas, te están apretando el pecho.

Los daños, intencionados, o no, las complicaciones, iguales o parecidas a las de otros, y las ofensas que arañaron el corazón, o los simple gestos, que por repetidos atosigan tu circulo vital.

Muchas veces me planteo las cosas que quiero escribir por cómo afrontar lo que quiero decir, por no “herir” o molestar a los que me conocen o se puedan sentir implicados.

Y acabo no escribiendo.

Ayer comencé el libro de Maruja Torres, Diez veces siete.. En sus primeras páginas habla de su madre, una mujer dura. Y supongo que lo hace con más libertad ahora que ella misma tiene setenta años, y difícilmente puede ofenderla.

Es eso libertad? O lo sería el ser capaz de decir lo que cada cosa te ha hecho sentir sin camuflar tus sentimientos?

Conozco muchas historias, supongo que como muchos de nosotros, en las que la verdad sale a la luz una vez desaparecidos sus protagonistas. Y justo entonces a los  implicados les da por “reclamar” sus derechos.

Triste, o pura supervivencia. Asi inventamos nuestras relaciones. Antes me decía que era la sociedad, y no me desmiento del todo, inventamos reglas para tapar faltas y corregir “ojeras”. Pero también sé que cada cual ha de imponer sus normas de conducta, su forma de ver y ser, coincidan o no con lo que se muestra en el escaparate.

Pero de momento contar el cómo, se me da mejor que escupir…Cuestión de practicar..Supongo.