Reencuentros

Volver a mi tierra me ha proporcionado está cercanía con la familia.

 El volver a recordar insignificancias que fueron importantes y que había olvidado. Como la musicalidad de este habla, las risas y las constantes bromas del día a día, que disfrazan la dureza de esta tierra y la constante lucha de sus gentes.

Compartir tiempo con los míos me ha servido para recordarlos, como eran y como creía que eran .

Sus cuitas y sus normalidades. Para mí extrañas y cercanas a la vez.

Cada uno hemos derivado nuestras existencias de forma distinta, curioso cuando parecíamos uno. Y  ahora,cada quien observa la vida desde pepectivas sino opuestas si muy distintas.

Aún nos une el amor de familia, las vivencias, muchas muy duras, y una especie de halo que a veces nos hace ser menos indulgentes entre nosotros que lo que seríamos con los demás.

 Los observo, y contemplo a la vez a esos niños y a estos adultos, desconocidos a ratos. Con ideas extrañas, de las que quizás yo conocí las semillas.

 Mi gesto de debe asemejar al de los búhos…que observan mucho y no dicen nada. 

Busco a los unos en los otros, a los hijos en los padres, la historia en los siguientes.

Su formas, sus respuestas, sus historias deberían encajar en las mías, y sin embargo somos  solo un bonito puzzle de colores..

Amplian mi visión, y alegran mi corazón..quizás esperaba respuestas fuera.

 

caminar entre las estrellas

Después de probar el sabor del infinito, la normalidad ha sido un duro golpe.
Fue un día difícil de conseguir, demostrando cuan firme era mi decisión. Casualidad, causalidad se aliaron contra mi, contra mi intento, y caminé por el sendero que no existe, ese que no se ve hasta que estas en el.
Las expectativas escondidas ante lo que no puedes medir, y las incertidumbres se convirtieron en verdad. Y la magia existió.
Por unas horas se paro el reloj de la vida y el destino. El pasado y el presente caminaron de la mano. Y lo que creías saber desapareció ante lo que no entendiste.
Mi entendimiento quedo tan aturdido que los caminos conocidos desaparecieron y los hilos invisibles brillaron convirtiéndose en senderos brillantes iluminados por gotas de rocio.
Todo mi cuerpo cansado emitía alegría por la certidumbre vivida. Habría sido capaz de no dormir jamás a cambio de no perder ese estado, pero mi cuerpo terrenal sucumbió al cansancio, con la magia en mis pupilas. Con mi mente rebosante, con el amor rodeándome. No hubo sueño, porque estaba en el.
Y ahora la normalidad me parece cruel castigo. Busco el brillo en los ojos. Me alimento de el,de las risas, de abrazos, cual adicto en desintoxicación.
Ya solo pienso en ese instante. En la magia. En no ser yo y verme. O en ser tu y encontrar el camino de verte.