Soy

No soy solo mi mente, sino la voz de mi corazón

No soy solo mi experiencia, sino lo que aprendí de ella

No soy solo de donde vengo, sino lo que ello me dio

No soy solo mujer, sino lo que mis retos me hizo ser

No soy solo mis derrotas, sino lo que me rehizo tras ellas

No soy solo mi historia, sino como la viví

No soy solo parte de un algo, sino un universo completo

Reinos

Desde que tienes conocimiento observas el mundo que te rodea, y tu mundo lo forma sin duda tu familia.

Así, aprendes a relacionarte, a compartir, y ver.

Y a veces ves, que lo que tu vives no es igual en otras familias.

Miras con expectación como otros se hablan, como se miran y como funcionan sus día a día.

Cada uno de nosotros, seguramente tenemos una visión distinta de nuestra infancia, mis recuerdos son sólo míos, y mis sentimientos, y lo que viví.

Mucho de lo que aprendí fue por comparación.

Lo que tu vives como normal, puede no ser tan normal, cuando eres capaz de mirarte fuera.

Muchos fueron partícipes de dolor. El tiempo y aprender te hace comprender que todo tenía que ser como fue, y que el dolor te empuja a buscar comprender y superar…

Sólo si te quedas con el, te convierte en una persona enferma, con heridas abiertas, dispuesta siempre a agredir a causa de ese dolor interno que no calla ni duerme.

Es difícil, casi imposible, vivir con personas así. Porque su dolor se convierte en una sombra que los acompaña constantemente, y agrede.

Existen teorías varias sobre esos niños interiores, en búsqueda de respuestas del adulto que no superó, o aprendió.

Cada un@ ha de buscar sus respuestas y su camino. Si cree necesitarlo.

Si es que ese adulto que es hoy, se siente perdido en un mundo sin sentido, lleno de espinas y enfrentamientos.

Salir de tu zona de confort, de tu reino, donde todo funciona como tu quieres, ordenado y sufriendo cada ofensa y cada movimiento como un error. Sin duda ofrecerá otra visión…

Hacia dentro

Nuestra ritmo de vida gira entorno a nuestras obligaciones. Pocas veces tenemos tiempo suficiente para parar y reflexionar sobre nuestras propias vidas y lo que nos queremos para nosotros mismos.

Vamos eligiendo dentro de nuestras posibilidades, a veces conscientemente, a veces empujando hacia adelante.

¿Somos felices?

¿Cuantos paramos y nos lo preguntamos?

Quizás, cuando éramos más jóvenes nos imaginábamos como queríamos diseñar nuestra vida, o al menos sabíamos lo que era importante y queríamos para nuestro futuro.

¿Sucedió?

Quizás por mi vida movidita he tenido la obligación de repasar continuamente que opción quiero, o no. Evidentemente nadie tiene todas las opciones, salvo aquellos muy valientes y con facilidades. No quiero ser hipócrita y decir que todo es posible, porque no todo lo es. Pero desde luego la valentía es un punto importante.

Llevo toda mi vida repasando, debí haber vivido la crisis de cada edad, desde los 13.

Es una broma, que también refleja mi forma de ser. Un poco retorcida. O insistente, visto desde un lado más”bonito”.

Hoy la pregunta surgió, ¿eres feliz?.

Extrañamente respondí rápido y sinceramente. Ninguna señal de mi mente para recordarme, ! eh¡.

Soy feliz, feliz con mi vida a pesar de que no es la vida idílica que aparentemente ha de ser para ser mostrada. Soy feliz, aunque no tengo una vida idílica, y vivo momentos de dudas y de constantes “problemas normales”

No tengo que mostrar nada. No es así como funciona para mí. No necesito algunas de las representaciones de lo que te dicen que te dará felicidad.

Evidentemente que las cosas funcionen, que las deudas no te persigan y que tus hijos no lloren cada noche, también ayuda.

Pero sin duda lo más importante no han sido solo esas cosas.

Un trabajo continuo, la reflexión y el escucharte, no dejarte llevar por la facilidad de una sociedad que utiliza la imagen y el autocomplaciente capitalismo para decirte donde y qué es lo que quieres.

Esa misma que nos hacen infelices cuando no conseguimos esas metas idílicas de revistas o redes sociales.

Nos venden un cuento…y pierdes tu vida.

Así lo veo. Para mí.

Mi conversador no tubo suerte, su respuesta no fue la mía.. El creía, pensaba que.

Y esa realidad, le decía, lo difícil que era conseguir ese “imposible”, resultó, que cuando lo consiguió, acabo descubriendo que esa meta no era su felicidad.

Seguramente, quizás, aún no se ha dado cuenta, que el buscaba la felicidad fuera, cuando la búsqueda es hacia dentro.

Luces

Han pasado días, semanas de búsquedas e intentos.. Intentos de aprender y comprender.

Socialmente parecemos iguales, exceptuando a personas que rápidamente identificamos como problemáticas, bien por su situación social o por su estado mental.

Pero realmente somos muy distintos y casi sin querer gracias a nuestras habilidades sociales, o inteligencia emocional nos colocamos en grupos o etiquetamos a los demás.

Naturalmente para que la sociedad funcione, vender nuestras mejores versiones es lo habitual, solo para habituales nos mostramos como realmente somos. Y aún así también queremos engañar, porque a nadie le gusta mostrar su peor cara, en un intento imposible de ser siempre perfecto. Perfección que no es natural, ya que nuestras incongruencias son precisamente la que nos hacen ser.

Sociopatas, sicópatas, narcisista, ególatras, dependientes, no son sino una cara de lo que nos rodea, pintado de normalidad.

La mayoría de estos trastornos tienen su base en la formación de estas personas en su infancia, existen informes,teorías y estudios.

A mí me hace reír una frase muy sintomática de esta sociedad, dice”en todos los grupos hay un gilipollas, si en tu grupo no lo encuentras, mira a ver si eres tú”

Durante bastante tiempo he creído ser la gilipollas, hasta que he empezado a preguntarme el significado de la palabra y comportamiento de los demás.

Decir las cosas como sientes, suele desarmar a los demás. Decir lo que no quieres de forma clara, ofende a los demás. No dejarte utilizar, molesta a los demás.

Esto se puede aplicar a grupos de amigos, a familia y demás.

Así que acabas siendo la loca, o gilipollas del grupo. La realidad es que los otros son realmente los imbéciles, que tras un tiempo sin más remedio has ido mostrando su caretas que evidentemente no quieren aceptar.

La redes sociales ayudan aún más, ya que incluso a personas que no tratas habitualmente, se empeñan en mostrar una y otra vez su mejor cara que desde un móvil como si lo normal fuera esa felicidad continua sin más problema que el viaje del soñado con fotos, el modelito perfecto o la moto.

La realidades acaban mostrándose. Y precisamente esos tan afectados de la”intromisión”de esta imagen, son los que etiquetan a los otros de tóxicos, gilipollas o imbéciles.

Mi preocupación es como librarme de ellos, o al menos librarme de su manipular.

Aunque también comprendo, que como la luz, solo la oscuridad nos la puede enseñar.

Día a dia

Me despierto con frases…me sucede a menudo y no me es extraño, aunque siempre me queda la intriga..está mañana buscaba a Enrique..lo llamaba y preguntaba por el a otras personas. Ellos me decían que no lo veían, no que no lo conocían, o que no sabían quien era. Tampoco se quién eran ellos.

Buscaba a Enrique y lo llamaba Quique. No conozco a nadie con ese nombre.

  En estos últimos días me ha intrigado la casualidad, dos suicidios, escuchados por grupitos, de boca a boca y yo como ocasional escuchadora. 

  Me sorprende la estadística, las formas, y la morbosidad. Les gustaban compartir los detalles, aquí no presumen por mantener conversaciones silenciosas, o maliciosas,  tampoco parece que les importe mucho. 

  Y la poca empatía, nadie lamentaba el dolor, las consecuencias o circunstancias. 

No sé si es peor, o mejor..sorpresas continuas..

Seguiré buscando..

Inventando

inventos, demasiado desgaste

    Decía un refrán que los inventos se hacen con gaseosa, y mi invento lleva mucho tiempo intentando…

  He luchando, peleado de nuevo y reinventado. Ahora siento que ya no tengo más ganas, ni energía para seguir, ni ánimo para deshacer.

  Quizás ha sido demasiado desgaste, puedo asegurar que no he dejado nada en el tintero. Seguramente tanta lucha, no me ha dejado parar a pensar, ni a evaluar si merecía la pena o si las formas eran las apropiadas.

  Quizás solo sea la edad y nueva forma de ver, esa energía de la juventud ya desapareció, creo que la gaste toda, y ya solo me queda valorar otras opciones. 

   Siento que ya no hay nada que cambiar, si aprender de lo visto, y recomponer lo roto y/o  prometer nuevas formas.

 De momento, sin ganas.

Verano

   Está siendo en extraño verano, extraño por el clima y este calor excesivo al que viniendo del norte no nos acostumbramos, y extraño por estas ideas y venidas de la familia, con la que antes solo nos veíamos una o dos veces al año. 

  Los contratiempos están a la orden del día, y no tenemos semana en la que no barajemos planes alternativos o de supervivencia. Sin embargo, puede decir que todo se resuelve de modo extraño.

  Podría decir que continuo con mis altibajos, pero los altibajos ya son la normalidad de mi vida.

  Las nuevas relaciones familiares están generando cambios en todos, descubriendonos  los unos a los otros, tengo que decir que son una sorpresa agradable.

  Lo no agradable es este clima, que a veces me desespera, llevándome al enfado  durante días, del que me descubro con sorpresa y risas por tamaña idiotez..

   Continúo con mis intentos de descubrimiento personal , desarrollo y  aprendizaje… traducido….mi cabecita sigue con sus locuras.. solo que intento normalizarlas. 

  No está siendo un mal verano….quien sabe quizás después lo llame el verano del descubrimiento..