Amanece

A veces me acompaña una tristeza inmensa que no es mía.. Y aquí esta, acompañando mi día a dia. Lamentos olvidados, suspiros que debieron ser escondidos.

Tristeza que debió perseguir un mundo entero, heridas supurantes que ya no se sienten, dolor por fuerza olvidado, cuando el corazón se rompe ni las  lagrimas saladas cicatrizan las grandes heridas.

El pasado fué ayer, amaneció hoy, me persigue con su abrazo tiernamente, sus brazos fríos  sobre mis hombros, mi corazón encogido, cuanto dolor ya perdido, cuanto amor sin sentido.

Un océano no basta, cuanto olvido, los besos ya fríos, los ojos sin vida, la sonrisa convertida en un rictus permanente. Pobre tristeza que acompaña el alma mía, solo percibo su peso, sin calor, frío, sordo,  sin  sonido.

 

 

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Ilusiones

Desde que recuerdo  me he preguntado todo, he mirado todo con ojos extraños, y no he dado por sentado nada. Esto puede ser un don, o una maldición.

Creo pasar por las dos partes continuamente.

Miraba a los míos, y sus relaciones, sus gestos y lo que no decían tanto como lo que decian.

Veía las contradicciones de mi pequeño mundo, rodeado de mayores extraños con comportamientos extraños.

Recuerdo mucho sus gestos, sus cuitas por no enseñar, no demostrar y que los demás no supiesen. Ya me resultaban extrañas, y el tiempo me demostró que normalmente siempre se sabe mas de los demas de lo que ellos  mismos creen.

Las historias siempre me gustaron, fui una niña solitaria que leía cuando nadie lo hacia, y que preguntaba, cuando no se debía.

Siempre buscaba  el momento, o eso creía, y a veces mis intentos conseguían respuestas. Asi fue como mi madre poco a poco nos fué contado su extraña historia, y entendí porque no eramos iguales que los demás, también entendí ya por entonces que había mas que descubrir.

Asi que eramos una extraña familia sin abuelos, sin visitas de tíos, y con frías relaciones.

Habían cosas que sucedían sin niños, o de las que se nos apartaban. Y así, en una inesperada visita, conocí a mi abuela, la que no existía, y de la que su gesto y cara aun guardo el recuerdo. No se porque fué tan impactante para mi, no nos hablo, y casi si la pudimos ver. desapareció tal como llego, y solo mi atrevimiento e insistencia  hizo que la volviésemos a ver. Mi hermano guarda de esa visita un recuerdo de lo que no sucedió, justo hace unos días hablamos de ella, y lo descubrimos juntos. Yo debía tener entonces menos de  diez años, y el es dos años menor que yo.

En mi cabeza, ella, mi abuela añorada, me reconocía, tal como yo guardaba su imagen en mi mente, y me abrazaba y decia todas esas cosas que las abuelas debian decir a sus nietos.

No sucedió, en esa visita, ella tampoco nos vio, y aun menos entonces nos  reconoció, asi que nos tomo por unos niños cualquiera y eso ya desmoronó mi ilusión al momento, por lo que ya  solo cruce con ella unas palabras.

Yo no tenia la edad, ella no sabia quien era.

Y seguí con mis búsquedas sin historia, o con medias historias sin confirmar.

Las preguntas se han repetido, y a veces las respuestas son iguales a veces no. La historia difícilmente se sujeta, pero no tengo con que cambiar esas sujeciones.

Me he cansado de preguntar, he vuelto, y lo he dejado. Sufro, me ilusiono, creo y borro.

Siento que se acaba el tiempo de preguntar, porque quienes pudieron saber son ya mayores, pocos quieren hablar, y ni siquiera se por donde comenzar.

Conseguí partidas de defunción, de nacimiento y nombres, pero solo son papeles. sin ojos, sin manos, sin voz.

Invento historias, y vuelan con el viento.

El abuelo, fué a la guerra con el bando republicano, y a la cárcel, y hasta esta dentro de una causa con numero. Su vida reducida a unos renglones. La abuela tenia un segundo nombre, de flor, Rosa, y sus padres no sabían escribir, llegaron desde Almeria, desde un pueblo que parece no existir ya.

Y yo llevo una semana soñando con la guerra, con el hambre, con las lagrimas calladas y viendo, leyendo a mi país pelear por musulmanes, muertos, culpables, gobierno, políticos , catalán.

 

 

 

 

 

 

 

Reencuentros

Volver a mi tierra me ha proporcionado está cercanía con la familia.

 El volver a recordar insignificancias que fueron importantes y que había olvidado. Como la musicalidad de este habla, las risas y las constantes bromas del día a día, que disfrazan la dureza de esta tierra y la constante lucha de sus gentes.

Compartir tiempo con los míos me ha servido para recordarlos, como eran y como creía que eran .

Sus cuitas y sus normalidades. Para mí extrañas y cercanas a la vez.

Cada uno hemos derivado nuestras existencias de forma distinta, curioso cuando parecíamos uno. Y  ahora,cada quien observa la vida desde pepectivas sino opuestas si muy distintas.

Aún nos une el amor de familia, las vivencias, muchas muy duras, y una especie de halo que a veces nos hace ser menos indulgentes entre nosotros que lo que seríamos con los demás.

 Los observo, y contemplo a la vez a esos niños y a estos adultos, desconocidos a ratos. Con ideas extrañas, de las que quizás yo conocí las semillas.

 Mi gesto de debe asemejar al de los búhos…que observan mucho y no dicen nada. 

Busco a los unos en los otros, a los hijos en los padres, la historia en los siguientes.

Su formas, sus respuestas, sus historias deberían encajar en las mías, y sin embargo somos  solo un bonito puzzle de colores..

Amplian mi visión, y alegran mi corazón..quizás esperaba respuestas fuera.

 

Morir/nacer

De un tiempo a esta parte, la muerte pasea ante mi mostrándome sus diferentes caras. La enfermedad, la angustia, el miedo, la negación y la aceptación y el deseo de abrazarla en tranquilidad. 

   No me pregunto sino que más debo ver que no conozca ya, aunque esta claro que desde el papel de observadora.

  Desde muy pequeña ya tenía en mi,mi creencia particular sobre ella, y ha sido con los años cuando he sido capaz de entenderlo y aceptar que unas creencias así venían conmigo.

  Siempre me entristeció el dolor de los familiares, perdidos en sus laberintos y miedos. Y me dolió,  la falsedad que representa toda la parafernalia de morir.

  Como se dice, ni morir en paz es a veces posible, y  si ya hablamos de dejar morir nos perdemos. Sólo entender que hoy por hoy es un delito intentar quitarse la vida, o ayudar a otro/a a morir ya es bastante complicado.

En estos días de vacaciones, como casualidad acompañe a una amiga en el tanatorio. Había muerto su familiar, y por causalidad, pasábamos por allí, y la acompañamos.

 Nos relató entre lágrimas la lucha final por morir, y  las palabras del moribundo entre las que estaba  el deseo  de estar ya en paz y descansar, una idea que le parecía feliz. Palabras que desde los familiares eran interpretadas con dolor y  miedos. 

   Y sin embargo tan cargadas de humanidad y serenidad que me sorprendieron. Pensé en mi propia muerte, y en como querría aceptarla y entenderla así. 

   Supongo que desde mi sillón y mis años quizás parezca que mis ideas/ palabras son sin fondo. Pero no tengo deseo mayor que el de que mis familiares vivan mi muerte de una forma natural, nacemos y morimos. Y acepten que esté equivocada o no , mis creencias me dicen que no hay dolor, ni tristeza, y que el cuerpo es solo un envase.

  Quiero creer que  quizás llegue un día donde la humanidad también incluya el morir.

  De momento, continuo mi papel de observadora, aprendiz. 

Morir, para vivir.

El cansancio me persigue y aunque en realidad desearía hundir  mi cabeza en su regazo dejandomé llevar a cualquier lugar, me resisto. Intento continuar el ritmo “normal” y así me va.

Ayer tras” volar” como lo llama mi pareja, volví agotada de tanto sentimiento acumulado, descubriendo aquellos que no conocia, yo que creía haberme  rebozado por los mas bajos lodos, descubro mi suerte tras viajar de vida en vida.

Descubro y me descubro identificando a los míos, y  todo aquello que yo imaginaba de otra forma. Soy tan racional, tengo tanto que aprender..

Y sin embargo ayer “volé” muy, muy alto, me vi en otro, me represento tal cual yo me vislumbraba, esa era mi cara de boba, y sin embargo nadie  llega donde yo, y eso no me hace sentir vanidosa, sino especial, y la altura me dio energía, fuerza, potencia, y esa ayuda esencial para sentirme la mas fuerte del mundo, de este y del que sea.

En la noche cuando lo racional ya no existe mi amor propio  era mayor, un sentimiento cálido de amor propio de energía descubierta y de amor,calido y envolvente amor, a mi, a mi luchas, a mis perdidas, y mis inseguridades.

El inconsciente me repetía mil veces, yo, soy yo, que he luchado mil batallas, que he sobrevivido a mil enemigos, y vuelo, y se lo que es morir.lotus

Todo

Tarde de escapada de rutina para asistir a una charla de descodificacion. Lo mejor, la  compañia de la amistad, el compartir, y descubrir que tu incosciente asume como cierto lo que otros pelean con aceptar… Aceptar lo bueno y lo malo, compartir lo que nos une y disfrutar de lo que tenemos.

Agradezco cada dia, todo lo que me rodea, mi suerte, en lo bueno y lo malo, que es menos malo si ves lo que te rodea. Unos hijos preciosos, y su lucha interior por sacar toda su belleza , mi pareja, y sus intentos por ser fuerte por fuera, y lo que va lllegando , que se sortea, y si toca llorar, se llora, patalear se patalea, y hasta bufar…

Mi familia presente en la distancia y la amistad que calientan mi alma..

Todo es regalo, buena suerte que me rodea…

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Version.

A veces pensamos que cambiando las cosas cambiaremos, que todo depende del exterior y con el mejorara el todo.

Y así pasamos batallas, cambiando casa, ropa, trabajo, coche..que se yo.

Y aquí continuo yo, en otra versión de mi misma, ni mejor ni peor, con otras luchas. No espero el cambio exterior, promuevo el interior. Ese que me decía busca lo que quieres…

Así que con mis pequeños cambios de lo que quiero consigo acostarme desde hace muchas noches dando gracias, gracias por mi pequeña familia cercana, y mi otra familia mas lejana.

Por esta nueva casa que me hace sentir mas cómoda y en un entorno que me alegra.

Y este nuevo trabajo, en el que trato cada día a muchas personas, pero seguramente llego a muchas menos que antes. Aun así, disfruto esta nueva versión.

Echo de menos mis abuelos, con aquellas cosas que me hacían reír por su sencillez, tan básica, cuando todos estamos siempre perdidos en mil complicaciones.

Sus enfermedades que los convierten en seres frágiles, alterables con solo un tono de voz, y su sabiduría fruto de sus duras experiencias.

En el nuevo trabajo me toca mas mascaras, aunque sigo enfrentando con una sonrisa..Cada cual con su carga.

Y a veces me encuentro quien me corresponde, o quien aparece para alegrarme el momento, todo es cuestión de saber ver.

Los cambios también cambian a mis chic@s así que andamos descubriendo/nos..