Abrir

Cada día me pienso mas el escribir. Lo que antes era una necesidad y un ejercicio de libertad ahora es un arma de doble filo. Lo que quiero decir y querría contar y lo que lee el de fuera..
Esto hace que me lo piense tanto que acabo pasando del tema y viéndolas venir.
Ya solo con lo que observo a mi alrededor y miro por las redes sociales me da para pensar otra vida mas.
Cada vez mas triste con la perspectiva de mi país y los que me rodean.
Una sociedad que ha olvidado todo y aprendido nada… Cultura del horror y manipulación de la masa.
Y todos con los ojos cerrados, y culpabilizando al otro, al y tu mas. Exponiendo falsa felicidad en muros. Y escondiendo su basura bajo la cama. Lo que no se ve no existe,seria verdad si los vacios no fuesen tan evidentes. Triste.
Y de momento no lamento el no escribir…sino por la sensación de soltar que me regalaba.
Supongo que será una fase mas…de camino

Poesía para vivir

Walking Around

de Pablo Neruda

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar la muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
Ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega de muertos,
aterido, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de verguenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.