Recuerdo

Cuando era pequeña vivía en un mundo tan oscuro que llegue a pensar y auto convencerme de ello, así como a  mis hermanos, de que cada vez que disfrutábamos de algo, reíamos o algo bonito pasaba, algo malo vendría después. Pobres niños

Recomenzar

El avanzar supone también ser capaz de observarte con imparcialidad. Y de un tiempo a esta parte, como por arte de magia mi propia revisión me hizo sentirme traidora. A mis creencia y lo que tanto predico, aunque solo para mí…

 Me descubro en mi propio repaso, y en un arranque de autosinceridad, de luz y un poquito de humildad soy capaz de confesar que esta pequeña mente mía siempre estuvo alerta, conspirando tras mi ego, autoengañando/me. Y sintiéndome muy profundamente feliz , a pesar de los intentos sinceros, de el dolor interior, de ser capaz de vislumbrar la compasión, el dolor.

 Hoy el ego me convirtió en traidora, querría anular está mente mía..Aún a sabiendas de que es un don, que me ayuda a vislumbrar todo lo que me rodea…

La ley del espejo

​Existe  lo  que  se  llama  la  «ley  de  lo  inevitable».  Y  si  se estudia,  se  puede  ver  lo  siguiente:  de  hecho,  todos  los  problemas  que  surgen en  la  vida  ocurren  para  hacernos  dar  cuenta  de  algo  importante.  Es  decir,  que no  suceden  por  casualidad;  pasa  inevitablemente  lo  que  debe  pasar.  Es  decir, nunca  nos  pasa  nada  que  no  podamos solucionar.  Todos  los  problemas  que  nos aparecen  existen  porque  nosotros  los  podemos  resolver,  y  si  nos  ponemos  en ellos  positivamente  y  con  amor,  después  y  sin  ninguna  duda  nos  reportarán algún  beneficio  que  nos  hará  decir:  «Me  alegro  de  haber  tenido  ese  problema, gracias  al  cual…».

  

Desde otro lado.

   Hablar de ideas es fácil, analizar, discernir, creer que eres capaz de ver todos los lados, solo porque gastas tu tiempo y energía en dibujar en las nubes.

      Cuando las caras ya no pueden transmitir emociones, porque ya todas se fueron agotando, ilusión,esperanza, energía, ideales, fuerzas, ganas, y hasta casi la propia vida. Entonces  las ideas deben valer muy poco. Menos aún que el tiempo de imaginarlas. Porque la realidad no da tregua, ni nubes, ni ideas.

Y en mi sueño,  desde mi almohada,reparto palabras, con colores de ideales, de creencias, incluso reflexiones elaboradas. 

Triste descubrimiento. Ilusiones

Tanto por aprender. 

  

Tiritas y sueños 

No te puedes imaginar la de noches que abrazo a mi almohada imaginando que arreglo historias rotas. La de veces que con la luz apagada, contempló las heridas tapadas. Sueño con tiritas que arreglen almas, y sufro por las corazas forjadas.

 Contemplo en la oscuridad también las mías, cual gato herido, las puedo ver una a una y sus batallas. 

 Recuerdo cada instante , y su derrota, cada hundimiento y su duro reflote.

 Aún siento el dolor que me hizo desear ser una roca.

   Y las lágrimas acompañan en silencio, mi dolor, tu dolor y el de los que contemplo. 

 Difícil consuelo, cuando afrentamos heridas como duelos, y nos sentimos víctima de este extraño mundo. 

  Poco antes de dormir, puedo vernos relumbrar, como los seres puros que somos por dentro, sin dolor, sin heridas, sin tiritas que escondan vacíos. 

Con suerte el brillo me llevará al sueño, entre la tristeza y el consuelo.

Entre las lágrimas y una gran sonrisa. 

Una vez quise creerme roca, hay noches que desearía no ver, con los ojos cerrados.