la despedida

Días de vino y rosas, seguidos de días de aplastante realidad. Me alegro de vivir ambas partes, la una refuerza la otra y es consecuencia de la realidad menos lúdica.

Volver y conocer de la epidemia de gripe A en e mi trabajo ha sido duro, las perdidas lamentables. En una residencia se acepta que así son las cosas, en un solo momento desapareces y ya está.

No es agradable, pero es como es. El recuerdo de mi última visita a la habitación de cada uno de los que se fueron se hizo más lucido, sus palabras y la despedida, hasta el siguiente día, o eso pensé.

Encontré un pequeño bolso de una de residente, sus pequeños tesoros en la basura. Todo es tan maquinal, llegar a  la vida y la muerte, solo nos queda “vivir” cuando tenemos la opción, y tantas veces no la vemos.

El dolor que antes acompañaba estos hechos ha desaparecido, aun queda la tristeza serena que no querría perder.

Contemplamos sus cuerpos, sus rutinas diarias sin observar.

Pareciese que todo es uno, nacer, morir.Imagen

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