vidas

Sonríe una y otra vez mientras camina pasillo arriba y vuelta.
La llevan del brazo mientras le cuentan su propia vida.
¿Te acuerdas de cuando nos hacías el pavo? ¿Te acuerdas de cuando íbamos a tal o cual sitio?
Las respuestas son siempre las mismas, no.
Hoy durante una hora le contarán de nuevo todas esas anécdotas, las mismas que en la última visita, de hace un mes.
Ella pasea sonriente abrazada con fuerza a esos brazos que prácticamente la transportan.
Pregunta las mismas cosas también, ¿y quien es ese? ¿Y donde esta? ¿Yo lo conozco?
Las respuestas suenan como quien cuenta un cuento a un niño, claro que lo sabes, lo que pasa es que no te acuerdas.
Después de unas cuantas vueltas con todo ese derroche de felicidad dice que le tiemblan las piernas, la miran tranquilos y le responden que es normal, que ya está muy mayor.
Ya tengo 90 dice ella.
No aun no
¿No? Bueno pues entonces no.
Llega la hora de comer y empiezan la despedidas, sus ojos jubilosos en ese momento se empañan por el entusiamo que parece escapar por la puerta.
No llores, mama, no me gusta verte llorar. Cuídate mucho y come para estar muy fuerte, para llegar a los 90.
Se seca las lagrimas mientras la acompañan al comedor, han venido a visitarme va contando.
Mañana seguramente no recordara, ni la visita, ni las anécdotas, ni cuanto falta para que cumpla noventa.
Dependiendo del humor que la acompañe ese día, cantará, se sentara en la ventana frente al sol, y suavemente se dejara llevar, siguiendo la conversación si la hay de quien la lleva, sonriendo si viene al caso.
O tal vez, queriendo acostarse porque esta cansada, se equivocara de habitación.
Alguien la descubrirá en algún momento, u otro residente, dueño de esa habitación.
El tiempo no existe, ni ayer, ni mañana. Solo hoy, ahora, y el momento.

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4 thoughts on “vidas

  1. Quizás no recuerde… pero su alma sabe si esos brazos amados, “desde su siempre”, son los que la la levantan y acuestan. Si esa boca, que cuenta si hizo o no hizo un pavo hace muchos años, la besa antes de dormir.
    ¡¡¡ Estoy hasta los cojones de oir que están mejor atendidos ¡¡¡¡
    Ale, me he despachado ¡¡
    Un beso, con fuerza

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  2. AL ir leyendo,ya desde el principio ,había algo que me recordaba a un presente que vivo.
    Era una anciana ,esa a la que trataban como a un niño:”.no te acuerdas,pero es normal….”
    Mi madre de 92 vive conmigo y no le digo que se cuide,pues soy yo quien le cuida,pero entiendo que si están en otro lugar,la emocíón se adueñe de ella.Tal vez no se acuerde mañana de lo que pasó hoy…Creemos que es así.Con sus palabars,no lo recordará,sí con su corazón.
    Besucos y acabo de poder entrar en tu blog.Hace tiempo me pedían contraseña y .no me gusta darla.
    Veo que ahora es público,no es así?

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