ajustando tiempos

    Como sin querer, el tiempo se escapa de mis
manos. Mi mente que  funciona a distinto
ritmo, organiza sin cesar lo que debiera y no sucede. Mis imaginativos
pensamientos se escapan cual ave sin que la tinta les de forma, y con ellos el
momento, las ideas y deliberaciones.

El verano ha estado repleto de novedades que
acompañaron la rutina de ver amanecer camino del trabajo, acabar rendida tras
la comida y disfrutar de un rato de compañía familiar que ha sabido a demasiado
poco.  Mi  alegría,
fronteriza a la tristeza, por perder la compañía, ha asociado mis vivencias,
momentos profundamente cobijados en un intento de mantener en mi esencia las
sensaciones calidas y profundamente anheladas del amor familiar.Cada momento de alegría se confundía con la
tristeza de la añoranza, por las miradas perdidas y las risas apagadas. Las visitas han sucedido demasiado rápido,
tanto que me ha quedado el regusto acre de 
quien probando la miel ve como el tarro está vacío.

  Ahora que empieza a atardecer antes, tengo la
sensación de que mi vida la forma los ritmos de trabajo y dormir, escapando
solo de ellos durante los momentos que mantengo mi mente despejada.

   Ritmos  que ya han empezado a variar, poco a poco las
rutinas se adaptan a lo que ha de ser, y el animo se ajusta al día a día. Mil ideales
persiguen mi mente, como conseguir despejar dudas, miedos y  preocupaciones. Ideales efímeros que desaparecen
tras mi realidad, que no quiero esbozar, pero que traspasa cada nuevo fondo
utilizado para dibujar humo.

   Me ilusiona creer que gano la batalla, a la
rutina, a la desgana y a la pérdida, pero no existe tal, la lucha no es sino un
intentar día a día, las perdidas minúsculas cada vez  hieren más y me siento más desconocida que
nunca. Y no se asegurar si me gusta, o no.

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5 thoughts on “ajustando tiempos

  1. Pufffff , te leo y mi alma se arruaga y queda pequeña, escondida en un recodo del miedo. Joer, Fernan, espera , no dejes que nada te haga sentir que pierdes nada.Estas ganando sabiduria y experiencia…. ( lo sé, te importan un pimiento ambas cosas)Mi pasillo es testigo de las decenas de ilusiones que no logro levantar cada. Al llegar frente a la cafetera me doy cuenta de lo que se quedo entre las sabanas. Da igual, el horizonte se abre cada día y…. quien sabe ¡¡¡

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  2. Los momentos placenteros, aquellos que, como por ejemplo la compañía de familiares y amigos, nos proporcionan bienestar, siempre nos saben a poco. No importa si son efimeros o un poco más duraderos, dejan en nosotros la sensación de que hemos apurado un tarro de miel casi vacío. Su ausencia quizás debamos de intentar rellenarla con el recuerdo amable de lo vivido, para que nuestro tiempo esté lleno no sólamente con la rutina diaria.Un abrazo.

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  3. Ideales efímeros?nO creo que lo sean,Son tus ideales¡¡¡Ese silencio que se empieza a escuchar en el retorno a lo cotidiano,hace tanto ruido,deja tanto vacío como el de la oscuridad de la noche.Quién tiene una sonrisa para regalar y la deja pudrirse en los abismos de la nada?Sonriamos nosotras,porque al menos,quien nos mire a la cara,podrá estar un instante feliz.

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